El pasado 5 de noviembre, la Cámara Penal de Primera Nominación absolvió a Franco Alfredo “Cabezón” Soto, único acusado por la muerte de Marcelino Pachado. Estaba imputado por el delito de “homicidio simple” y tras haber pasado cerca de un año y seis meses privado de la libertad, los jueces de este Tribunal lo absolvieron.
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Caso Pachado: para los jueces los testigos no convencieron
El 7 de febrero del año pasado, Marcelino Pachado apareció golpeado y mal herido, a la vera del Río del Valle, en la zona sur de la Capital. Inmediatamente fue trasladado al Hospital San Juan Bautista, donde permaneció internado en la Unidad de Terapia Intensiva. A la semana siguiente, como consecuencia de sus graves lesiones falleció.
En un primer momento, hubo dos sospechoso Gustavo “Guty” Moya y Franco Alfredo “Cabezón” Soto. Sin embargo, Moya fue declarado inimputable y solamente Soto pudo ser imputado. Desde mediados del año pasado, permaneció privado de la libertad en el Servicio Penitenciario Provincial, de Miraflores, Capayán.
Uno de los testigos puso énfasis en una situación particular. Se sabía que Marcelino Pachado era un hombre alcohólico, que había hecho tratamientos de rehabilitación y que cobraba una pensión mínima, por discapacidad. Cuando cobraba, era ‘el pagador’ entre los amigos. En la audiencia señaló a una persona, quien había puesto mucho énfasis en un comentario puntual sobre la golpiza a Pachado, que finalizó con su muerte.
Se dijo que a Marcelino había sido llevado “engañado” y habría otras personas involucradas. No obstante, se remarcó que “todo era por comentarios.
Se va de boca en boca porque así se sabe en el barrio”.
Luis Armando Gandini, abogado de la defensa, había pedido la absolución porque a su entender, su cliente “es juzgado solo por rumores. Nadie sabe nada. Los familiares de la propia víctima dijeron que todo es por rumores.
Hay dos víctimas: Pachado, quien perdió la vida, y Soto, quien perdió la libertad. Hay dos familias que vinieron a pedir Justicia. La familia Pachado no quiere vengarse sino saber quién mató a su padre. La acusación está basada en relatos dudosos”, enfatizó.
Resolución
Según fundamentaron los magistrados, la prueba testimonial es la más difícil de conciliar entre sí, “ya que se nutre casi siempre de elementos derivados de las subjetividad o emotividad de su productor, alterándose de esa forma la objetividad que debería mostrar como característica indispensable” para esta instancia. No alcanza con la probabilidad, se necesita certeza.
“La naturaleza advertida precedentemente impide su valoración como medio de prueba. Al no haberse mellado ni si quiera tangencialmente el ‘principio de inocencia’ no cabe imponer otra conclusión que la absolución del acusado de manera lisa y llana”, consideraron.
Cronología: entre hechos y otros dichos
El 7 de febrero de 2017 apareció Marcelino Pachado, mal herido, a la orilla del Río del Valle.
El 15 de febrero, tras una semana, falleció en el Hospital San Juan Bautista, como consecuencia de los golpes.
En junio, "Cabezón" Soto y "Guty" Moya fueron indicados como sospechosos. Quedaron detenidos.
En noviembre del año pasado, el fiscal Javier Herrera envió la causa a juicio, con la novedad de que uno de los imputados será sobreseído, ya que fue declarado inimputable. Se trata de Gustavo Zenón "Guty" Moya, quien había sido imputado como coautor. No obstante, las pericias psiquiátricas realizadas a Moya arrojaron que el sujeto no entendía la criminalidad de sus actos, por lo que se le hizo cesar su detención y fue internado a un centro de salud.