Hoy en día, los males sociales no solo van en aumento, sino que a veces se suman y los resultados son terroríficos. De esta manera, un hogar puede estar atravesado por más de una problemática y el pedido de ayuda se vuelve inevitable. Una joven pidió ayuda por la agresión constante que sufría por parte de su pareja pero el problema de fondo era otro: él tiene un consumo problemático de sustancias.
Una joven se presentó en la Unidad Judicial Nº 8, en el norte de la Capital, y radicó la denuncia contra su pareja. Contó que es madre de dos niños de cuatro y dos años. Hacía poco había vuelto formar pareja. Según denunció, se habían conocido en un local bailable y desde hacía cuatro meses estaban juntos. Hace dos meses habían comenzado a convivir él, ella y sus niños –hijos de una pareja anterior-.
Al principio, vivían en la casa de la madre de ella. Aparentemente no habría problemas y su nueva pareja “era de una forma”. Todo cambió hace dos semanas; habían decidido mudarse y alquilar un pequeño departamento para los cuatro. Entonces comenzaron los problemas. Cuando comenzaron a convivir solos, él cambió.
“Está agresivo y se droga aspirando pegamento”, asentó en la denuncia. La agredió físicamente en varias oportunidades. Ella le pidió que se retirara del lugar donde convivían pero él hizo caso omiso. El lunes por tarde, la joven le volvió a pedir que se fuera de la casa; estaba cansada de que la maltratara, más aún frente a sus hijos. Él no le hizo caso y le pidió que fuera a la despensa del barrio, para que comprara algo para cocinar.
En ese momento, la joven vio una oportunidad y la aprovechó. Le pidió a la almacenera que llamara a la Policía y la mujer la ayudó. En pocos minutos llegaron los efectivos de la comisaría de la zona y la joven madre pudo contar todo lo que sucedía. Los uniformados se llevaron a su pareja. Sin embargo, en la denuncia la joven expresó sentir miedo, sobre todo a una posible represalia cuando recupere la libertad y pidió que se excluya a su pareja del lugar donde conviven, que es departamento alquilado. “No quiero seguir viviendo con él”, dijo.