La mataron a puñaladas y arrojaron su cuerpo en el barrio Las Vías”; “la asfixiaron luego de robarle”; “lo mataron a golpes”; “apareció muerta en un descampado”, son algunos de los registros de las crónicas periodísticas que contaron terribles homicidio que al día de hoy no tienen respuesta. Desde 1992 se registran 17 crímenes impunes y en la mayoría de estos hechos de sangre, las víctimas pertenecían a uno de los grupos sociales vulnerables. En la lista se observaron a personas del colectivo de diversidad sexual, mujeres y adultos mayores.
El caso más antiguo data de 1992. El cuerpo de Ángel Ferretti apareció en su casa, en la zona sur de la Capital. Aunque era conocido por sus vecinos por colaborar en un comedor comunitario para niños, tras la investigación se descubrió que Ferretti tenía relaciones homosexuales con adolescentes en situación de calle.
Carlos Eduardo Castillo era un reconocido odontólogo y también un homosexual confeso; más se lo conocía por su apodo “Castillito”. Con su colorida ropa no pasaba inadvertido. Tenía 78 años y vivía en su casa de Rojas al 700. El 21 de julio de 2006 una joven que lo frecuentaba fue a visitarlo porque desde hacía varios días no lo veía. Como nadie la atendía espió por la rendija de las cartas, y un fuerte olor, nauseabundo la alarmó y decidió llamar a la policía. Más tarde se confirmó lo peor: en un dormitorio, un efectivo policial halló el cuerpo del odontólogo, el cual tenía varios golpes en la cabeza. La autopsia revelaría que Castillo llevaba muerto entre 48 y 72 horas. Lo habían matado a golpes, con una plancha antigua de hierro. No hubo demorados ni arrestados por el homicidio.
17
Crímenes impunes se registraron desde 1992. De esta lista, 12 víctimas pertenecían a los grupos sociales vulnerables: eran mujeres, homosexuales, travestis y adultos mayores.
Más cercano a estos días, es el caso de Segundo Varela. El 25 de febrero del año pasado apareció el cuerpo de don Varela maniatado y a pocos metros de casa, que resultó quemada. Era campesino y tenía 65 años. Hoy nadie está acusado o es sospechoso por su muerte.
Los crímenes en el colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y travestis) registran dos casos: en 2002 Casandra, una travesti nacida como Eugenio Antonio Aybar, fue asesinada. Tenía 20 años y había llegado desde Belén. De acuerdo con la investigación, la habrían violado y golpeado con brutalidad. La mataron a puñaladas, en el tórax y en la mano. Llevaron su cuerpo en auto y la dejaron tirada sobre una sábana, boca arriba. Arrojaron sus restos en un camino vecinal que atravesaba el barrio Las Vías, en Pozo El Mistol, Valle Viejo.
Miguel Ángel Rivero, también travesti, apareció asesinado en cercanías del camping de La Carrera. Aparentemente habría tenido una relación ocasional con un cliente, quien luego lo habría dejado abandonado en un descampado. Tenía seis puñaladas y murió desangrado.
Ellas
En los últimos años, en Catamarca aparecieron más de 10 mujeres asesinadas. En 2013, 11 mujeres fueron asesinadas y dos de estos crímenes aún permanecen sin un responsable o, al menos, un sospechoso.
A Celeste Judith Moreno y María del Valle Condorí las mataron ese año, en octubre, con 72 horas de diferencia. Las asesinaron de manera brutal. A Celeste la asfixiaron en un baldío, conocido como “villa cariño” en la zona norte. Tenía 20 años, dos niños y un embarazo reciente. Era trabajadora sexual, por lo que se sospechó que tal vez un cliente la pudo haber llevado hasta el lugar donde se convirtió en la escena del crimen. Sucedió un viernes. El lunes siguiente, apareció el cuerpo de María (35), cerca de un arroyo, en la zona este capitalina. La habían matado a golpes.
A María Romina Farías Molina la encontraron muerta, también en un descampado del este. A simple vista, el cuerpo no presentaba signos de haber sido golpeado y la autopsia confirmó que la causa de deceso había sido estrangulamiento. De los rastrillajes realizados por personal de la División Investigaciones surgió que unas ocho horas antes del hallazgo del cuerpo, María Romina había estado en una fiesta en la zona norte en la que hubo abundante alcohol y sustancias prohibidas. Tenía 13 años y se encontraba en una situación de vulnerabilidad extrema. En una semana se cumplirán 12 años de su asesinato, que no tiene culpables.
María del Tránsito Saracho y Rosa Zulena Oviedo tenían más de 80 años. María vivía en la Capital y Rosa en Tinogasta pero a ambas las mataron en su casa, en ocasión de robo. A Rosa le habían dado una paliza y a María la asfixiaron. El crimen de Rosa sucedió hace más de 10 años y el de María del Tránsito, hace más de 15. En ambos casos, nadie respondió por ellas.
Mujeres, niños, niñas, adolescentes y adultos mayores están protegidos por convenciones internacionales de derechos pero las cifras negras de los homicidios muestran otra realidad: no alcanza con sancionar derechos si no hay políticas públicas concretas. La exclusión o el hermetismo que caracterizan a las personas del colectivo LGBT, la pobreza, el abandono, la soledad, ser mujer o ser anciano son factores que pueden llevar a la muerte o a un homicidio y peor todavía, a la impunidad. Pasaron más de 25 años y la lista crece, como la incertidumbre.
SIN CULPABLES
- Clemente Alberto Bolecich: asesinado en su finca de Tinogasta.
- Ángel Ferretti, mantenía relaciones homosexuales con adolescentes en situación de calle.
- Alfio Antonio Puglisi (56). El 24 de mayo de 1996 fue encontrado sin vida tras recibir una brutal golpiza.
- Eugenio Antonio Aybar: travesti conocida como Casandra.
- José el Turco Sedán: taxista asesinado.
- Miguel Ángel Rivero, travesti.
- María del Tránsito Saracho, octogenaria.
- Ariel Fernández, asesinado en Tinogasta en el 2000.
- Víctor Cayetano Escalante: lo mataron a golpes. Era homosexual y los imputados fueron sobreseídos.
- María Romina Farías Molina. Apareció muerta a principios de 2006.
- Carlos Eduardo Castillo.
- Rosa Zulema Oviedo: la mataron tras una golpiza.
- Claudio Soto Aguirre. Su muerte dejó incertidumbre por saber qué sucedió la noche del 3 de noviembre de 2007. Una llamada anónima alertó a la policía sobre la presencia de un cuerpo, aparentemente sin vida, tirado en un camino de tierra detrás del Circuito de la Vida. Aún sigue latente entre todos los que conocieron, admiraron y quisieron al joven actor. Se supo que era homosexual.
- Celeste Judith Moreno.
- María del Valle Condorí.
- Segundo Varela: se trató de "una muerte traumática y violenta”.
- Sebastián Ramón Pereyra (32). Una persona quedó detenida por el homicidio ocurrido el domingo 16 de abril de 2017 a la noche cuando recibió un balazo en el omóplato tras resistirse al arrebato de su teléfono celular.