domingo 9 de agosto de 2026
La querella y la fiscalía habían pedido prisión perpetua

Se bajó la calificación y Vergara fue condenado a cinco años

También deberá pagar $350.000 por daños morales. La abogada querellante adelantó que apelará el veredicto de la Cámara Penal de Segunda Nominación.

Por Redacción El Ancasti

El pasado lunes 18 de septiembre, Omar Vergara, ex agente de la Policía de la Provincia, se sentó en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación. En diciembre de 2015 en Andalgalá, Vergara había salido a un requerimiento. Dos jóvenes, Axel Ayosa y Ariel Fuenzalida (16) eran los sospechados de robo en un domicilio y con la idea de escapar de esa situación se escondieron debajo de un auto. Vergara forcejeó con Fuenzalida y en un descuido se escapó el disparo letal. El adolescente falleció luego de unos minutos.


Vergara fue imputado por el delito de “homicidio agravado por ser integrante de una fuerza de seguridad”. Ayer, antes de conocer el veredicto, frente a los jueces Luis Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante, expresó su última palabra. “Lo que pasó esa mañana fue un accidente. No tuve intención de matar ni de causar daño a la familia. Pido perdón a la familia”, manifestó con congoja.
Pasado el mediodía, los camaristas dieron a conocer la sentencia. Por unanimidad, Vergara fue hallado culpable en el delito de “homicidio culposo” y fue condenado a una pena de cinco años de prisión. Al mismo tiempo, se ordenó la inhabilitación especial para integrar fuerzas de seguridad públicas o privadas y para la portación y tenencia de armas por 10 años. Además, deberá pagar una indemnización de $350.000 en concepto de daños morales.


A la salida del tribunal, Marcelo Fuenzalida expresó que no tomó “para nada bien” el veredicto. Su abogada Silvia Barrientos, representante de la querella y de la acción civil, admitió que estaba dentro de las previsiones. Con fundamentos en manos, se apelará la decisión, adelantó. “Creemos que se trató de un homicidio agravado por la calidad de funcionario”, indicó.


Conocido del veredicto, Alejandro Pachao, padre de Diego Pachao –un joven que falleció en circunstancias dudosas luego de haber estado alojado en la Comisaría Séptima, en marzo de 2012- manifestó desacuerdo. A viva voz repudió la sentencia. Marcelo Fuenzalida, padre del adolescente fallecido, se mostró quebrado y apenas pudo expresar mínimas palabras.

El castigo
Vergara fue por el artículo 80 inciso 9 del Código Penal Argentino que indica que “se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, al que matare abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario”.


El acusado y sus ex compañeros aseguraron que el disparo fue involuntario. “Se me escapó”, expresó Vergara. Tanto la querella como el representante del Ministerio Público Fiscal, Gustavo Bergesio, pidieron una pena de prisión perpetua. A su vez, la acción civil pidió una indemnización por $3.900.000 en concepto de daño moral, psicológico, pérdida de chance y lucro cesante.


Tras la declaración de los testigos y las pruebas incorporadas, los camaristas hallaron a Vergara culpable en el delito de “homicidio culposo”. El Código Penal Argentino señala en el Artículo 84 que será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a 10 años a quien por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte. Es decir, se le dio la pena máxima.

Falencias
Durante el debate, testigos pusieron en evidencia no solo la calidad en la formación policial sino también cómo se desempeñan en sus funciones. Los ex compañeros de Vergara testificaron que no habían recibido capacitación en el uso de armas largas.


“Era la primera vez que la usaba y la segunda vez que la llevaba a un operativo. No sabía si estaba (la escopeta) bien. En nueve meses, nunca hubo un curso y no sabía del estado del arma”, había declarado Vergara en la instrucción. Dada la poca capacitación sobre uso de armas largas, el imputado había manifestado que no quería usar un arma.


Otra cuestión que también salió a luz fue que el operativo policial no tenía oficial de servicio. “No es normal que salga una comisión sin oficial de servicio. Ameritaba la presencia del oficial”, opinó uno de los testigos, ex compañero del imputado.


A su turno, otra testigo declaró que en la escena del crimen circulaba un comentario: “El procedimiento (policial) estaba mal hecho, dijo la fiscal”. Tras el comentario, se decía que “estaba mal hecho porque no estaba el oficial de servicio”.


El defensor Víctor García, entre otras cuestiones, destacó un informe de Gendarmería. El arma tenía un funcionamiento anormal y estaba desgastada por falta de mantenimiento. Un experto en Criminalística testificó que este tipo de arma tiene un problema: “El disparador es sensible. No es necesario apretar, alcanza con un golpe (para que dispare). Los pasantes (del seguro) se desgastan con el tiempo”.

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