Pasadas las 10 en la Cámara Penal de Segunda Nominación se reanudó el debate por “homicidio calificado por ser miembro de una fuerza de seguridad” que tiene como único imputado al ex agente Omar Vergara. En diciembre de 2015 en Andalgalá se realizó un operativo policial, tras un llamado de auxilio por un robo domiciliario. Vergara procedió junto con otros compañeros. Los sospechosos se escondieron bajo un auto y Vergara forcejeó con Ariel Fuenzalida (16). El policía portaba una escopeta Ithaca. El adolescente murió por un disparo en el cráneo.
Silvia Barrientos, abogada de la acción civil y de la querella, pidió un reclamo indemnizatorio en el orden de los $3.900.00, por daño moral, psicológico, pérdida de chance y lucro cesante. Consideró que se trató de un homicidio agravado por la función del actor y pidió una pena de prisión perpetua. “Vergara salió decidido a matar”, manifestó.
También remarcó que el oficial de servicio, Flavio Ignes, “el gran ausente” –según Barrientos- no estaba en la Comisaría. “Era claro que no había una cabeza que dirigiera las acciones”, señaló. Dada la situación, la querellante consideró que hubo “abuso de autoridad” y que se trató de un caso de “gatillo fácil”. A la vez, expresó que “se ven con armas en las manos y se creen dioses. Amedrentan. No está capacitado (para el uso de armas) y es más grave aún”, expresó.
A su turno, el fiscal Gustavo Bergesio, si bien tuvo sus diferencias en relación con los planteos de la defensa, arribó a conclusiones similares y pidió una pena de prisión perpetua porque, a su criterio, hubo dolo eventual. Para el representante del Ministerio Público Fiscal, la declaración del imputado, en la etapa de instrucción, fue una suerte de confesión. Vergara reconoció que participó en el operativo, que efectuó dos disparos de alto y que forcejeó con Fuenzalida. “No es una simple culpa”, manifestó. También admitió que la hipótesis del disparo involuntario a 45º es creíble pero advirtió que Vergara debió “prever el resultado”.
La defensa
Víctor García, abogado de la defensa, remarcó que hubo un oficial que no cumplió con su deber. Ante la ausencia del oficial de servicio Flavio Ignes, deslindó responsabilidades a Juan Romero, que al momento del procedimiento era el personal de máxima jerarquía. En esta línea de cuestionamientos, señaló que en Andalgalá, la Policía no realiza tareas de inteligencia ni toma previsiones. Para el defensor, Vergara fue “un pobre policía inexperto en el uso de armas. No sabía con qué se iba a encontrar. No tenía modo de saber, porque estaba de noche, sí puso el seguro. La escopeta era celosa”, alegó.
En este sentido, comentó que de acuerdo con un informe de Gendarmería, la Ithaca tenía un golpe en el piso. “El disparo se produce en el forcejeo, no hubo abuso de poder. Tampoco se acreditó que Vergara haya cargado el arma. Recordó que tras el disparo, Vergara entró en shock. “Se me escapó el tiro”, fueron las palabras del imputado que usó el defensor.
Según la pericia de Gendarmería, el arma tenía un funcionamiento anormal y no estaba en condiciones para que un simple agente la usara”, señaló.
El defensor explicó que el dolo implica “querer” y “saber” para que haya “voluntad”. “Fue a hacer prevención (es decir, cesar los efectos del delito). No se da el abuso de poder. Fue un hecho accidental. La escopeta era del móvil, no de Vergara, quien cumplía con su función policial”, detalló.
El defensor pidió la absolución de su cliente y rechazó totalmente el pedido de la acción civil. Hoy, los jueces Luis Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante darán a conocer el veredicto.