El mes pasado, una niña de 11 años ingresó a una sala especial del Cuerpo Médico Forense, que depende de la Corte Suprema, ubicado en un edificio de la calle Lavalle. Se esperaba que respondiera preguntas, que declarara en el contexto y mecanismo especial de una Cámara Gesell. El motivo de la cita era una acusación de un delito particularmente brutal: su padrino, el futbolista Jonathan Fabbro, habría abusado de ella. Los abusos no habrían sido en una sola ocasión, sino sostenidos en el tiempo; habrían ocurrido durante al menos cinco años.
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Para la Cámara Gesell, la víctima no fabula
La niña primero se lo contó a su madre, luego su madre lo denunció a la Comisaría Nº52 de la Policía de la Ciudad, lo que disparó una causa en el Juzgado Nº32 del Dr. Santiago Quian Zavalía, motorizada por el abogado querellante Gastón Marano, en representación de la nena. Fabbro, por su parte, contrató un defensor, el abogado Fernando Burlando, y a un perito de parte, Mariano Castex, uno de los expertos forenses más reconocidos de la Argentina.
Ella habló firme, resuelta. Respondió las inquietudes de la defensa de Fabbro que fueron transmitidas a la psicóloga, y preguntas de la psicóloga misma. Escribió parte de su relato. También, graficó con muñecos los supuestos abusos cometidos por su padrino. Finalmente, ambos peritos de defensa y querella firmaron el análisis, en conformidad con la metodología.
Lo que dijera la niña y lo que luego dijera la psicóloga eran absolutamente clave. Fuentes cercanas al expediente aseguraron que la psicóloga del Cuerpo Médico Forense aseveró que los dichos de la nena son "verosímiles" en un muy alto grado y que la niña no fabula. Es decir, al acusar a Fabbro de delitos bestiales, de acuerdo con una evaluación de una perito de la Corte Suprema, la nena podría estar diciendo la verdad.
La calificación del expediente en el Juzgado de Instrucción Nº32 es la de “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo”. En el caso de que el mediocampista sea juzgado y encontrado culpable podría recibir hasta 20 años de cárcel; 15 es el máximo por abuso, otros cinco años pueden ser agregados por el agravante de vínculo.
El resultado de la cámara Gesell que complica aún más la situación del futbolista no existe en él un vacío, sino que se suma a una pila de pruebas en su contra. En el expediente ya consta, por ejemplo, la declaración testimonial de la madre de la nena que reproduce lo que habría sido un relato de su hija. También, algo mucho más difícil de relativizar para cualquier defensa: una serie de chats de Whatsapp entre Fabbro y la nena. El tono es por lo menos llamativo. Es decir, nadie le habla así a su ahijada.
"Mandá fotos", le dice el futbolista a su ahijada en un mensaje. "Pedile esas cosas a tu novia", le reprochó.