ver más
Ocurrió el año pasado

Comienza el juicio contra acusado de parricidio en Ipizca

29 de agosto de 2017 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

En noviembre del año pasado, Hugo Orlando Tula (36) y Nicolás Valentín Tula (67), padre e hijo, estaban en su casa del paraje El Sauce, en la localidad Ipizca, del departamento Ancasti. De repente, comenzaron a discutir y de los gritos se fueron a las manos. Hugo comenzó a pegarle a su padre.

Estos golpes, luego le causaron la muerte. El cuerpo del padre presentaba golpes y cortes. En el domicilio, se había encontrado un cuchillo y se estimó que el arma letal fue el mango de un hacha.
Tula (h) está imputado por el delito de “homicidio calificado por el vínculo” y hoy, en la Cámara Penal de Tercera Nominación, comienza el juicio en su contra. Ante los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria, se estima que declararán 11 testigos. La imputación que pesa en su contra prevé una pena de prisión perpetua.


En diciembre último, el juez de Control de Garantías Nº2 José Carma dictó la prisión preventiva para el parricida de Ipizca. Por ello, Tula (h) llegará al juicio privado de la libertad, en el Servicio Penitenciario de Miraflores, Capayán. 


El cuerpo de Valentín Tula fue hallado el jueves 24 de noviembre a la mañana por un vecino, a quien le llamó la atención no haberlo visto hacía varios días. El cadáver del hombre presentaba golpes en rostro y cabeza y estaba tendido en su cama. Personal de la División Criminalística se trasladó hasta el lugar del homicidio y tras hacer averiguaciones, entre estos surgió que el difunto convivía con su hijo, al que tampoco habían visto en días.


Ese detalle despertó la atención de los investigadores, quienes lograron localizar a Tula hijo, quien posteriormente pasó a calidad de arrestado. Ambos habían discutido y se habían golpeado, pero el hijo habría tomado el mango de un hacha para asestarle golpes en la cabeza.

Antecedente
El mismo año, pero unos meses antes en Chumbicha, Capayán, se había producido un parricidio. También hubo un contexto de violencia entre padre e hijo. Habían discutido, llegado a las manos y en esta ocasión el hijo mató al padre con un cuchillo para faenar. Fueron dos puñaladas certeras y mortales. 


El imputado era Luis Armando Vitale y en mayo último, en la Cámara Penal de Primera Nominación, los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Fabricio Gershani Quesada, por unanimidad lo condenó a ocho años por “homicidio simple”. El fiscal Ezequiel Walther había bajado la imputación de “homicidio agravado por el vínculo” a “homicidio simple”. Para los camaristas, el hijo reprodujo la violencia aprendida por su padre. "El hoy penado reprodujo de manera extrema la violencia familiar que había aprendido en su propia familia", indicaron.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video