La primera testigo en dar declaración fue Celeste Gutiérrez (24), hija de la víctima y del victimario. Emocionada en un primer momento, la joven dejó en claro que en la vivienda de sus padres había un clima de violencia y de celos obsesivos por parte de su papá. "Ese día, mi mamá lo corrió de la casa. La celaba. Estábamos cansados de sus celos”, expresó. Según la hija, el día anterior al hecho de sangre, el hombre revisó la maleta de su ex esposa, quien debía viajar por un tratamiento médico. Sobre el día de la fatalidad, Celeste llegó a escuchar que su mamá gritó "¡Ay, por Dios!” y pensó que su papá se había agredido a sí mismo. Cuando llegó a la cocina y vio el cuadro aterrador, "pedí que la soltara y que no la mate”.
Luego, relató que la primera mujer de su padre "salió a decir” que Rosa Alicia estaba con alguien. "Ella –por su madre Rosa Alicia- lo denunció porque él la amenazó. Mi mamá no se podía acercar ni a sus hermanos”, señaló en alusión a los celos de su padre. Además, defendió la memoria de su madre al asegurar que ella "no era de maltratar”.
Para Celeste, Gutiérrez "pensó en él y no pensó en nosotros. Estaba obsesionado. Dijo que si mi mamá no era de él, no era de nadie”. La joven también recordó que el día anterior su padre le había manifestado que se sentía cansado por esa situación "que no podía estar sin ella –Rosa Alicia- y que dejaba ‘todo arreglado’. Me dejó entender que se iba a hacer algo”, contó.
Luego del testimonio de Celeste, pasó a declarar Claudio Salcedo, su pareja desde hace tres años. El joven también estuvo en el domicilio al momento del hecho y recordó que al escuchar los gritos, se acercó a la cocina, el escenario del crimen. "Ella estaba acorralada en una esquina. Vi que la apuñaló dos veces”, recordó. En esa situación, también estaba Celeste, quien había intervenido para dar ayuda a su madre. "Saqué a Celeste a la calle para que pidiera ayuda. Se cortó la mano al querer sacar a la madre”, señaló. Sobre su suegro, comentó que era una persona agresiva verbalmente. "No era de tratar bien. Tenía un carácter muy fuerte”, precisó.
En tanto que la psiquiatra Andrea Prenol declaró que al momento del hecho el imputado podría haber entendido lo sucedido. Según la profesional, en el relato del acusado había contradicciones. Es decir, decía que olvidaba algo pero después se acordaba. A la vez, remarcó que en la presentación se observó a una persona en posición de víctima, narcisista y manipulador. Su compañera de pericia, la psiquiatra Silvina Gallardo, señaló que la pérdida de memoria no fue selectiva y que su angustia fue por su situación de detenido y no por lo sucedido.
Esta observación fue acompañada por el trabajador social Genaro Russo, quien contó que el acusado no manifestó motivo de angustia.