Raúl "El Negro” García se abstuvo de declarar al ser indagado por la muerte de Mario Andrés Robledo (31). Su pareja, Claudia Castillo, fue finalmente desvinculada ya que las pruebas no la sindican en el hecho de sangre. La indagatoria se realizó ayer a la tarde.
García de 42 años estuvo representado por un defensor oficial y por su recomendación decidió mantener silencio ante la imputación que recae en su contra.
Ahora el fiscal solicitará la planilla de antecedentes para determinar los pasos a seguir.
En tanto, trascendió que los testimonios reunidos y las cámaras de seguridad solo sindicarían a García como el autor de los disparos. Su pareja solo habría estado de acompañante, por lo que el fiscal decidió cesar su arresto, además porque la mujer no registraba antecedentes.
El episodio de sangre sucedió el domingo pasadas las 13.30 en Esquiú entre Ayacucho y Caseros, frente al Hotel Casino.
En el lugar García, quien se trasladaba en una moto con su pareja, interceptó a Robledo, quien también se encontraba con su mujer, y tras mantener una acalorada discusión le disparó. Realizó cuatro disparos y solo uno impactó en la víctima. Robledo fue trasladado al hospital San Juan Bautista en donde murió finalmente. García se entregó al enterarse del deceso de Robledo, en tanto su pareja fue detenida después.
El crimen fue el desenlace de un ajuste de cuentas por el robo de una moto. Es que el autor acusaba a Robledo de haberle robado una moto horas antes.
Reclamo
Ayer a la tarde un grupo de familiares y amigos de "Tatoo" Robledo se manifestaron reclamando justicia. La protesta tuvo lugar frente a Fiscalía, en donde se montó un fuerte operativo policial.
Por otro lado, durante la mañana de ayer Valeria Celarayán, la viuda de Robledo, se presentó en la Fiscalía Penal, en donde reclamó por justicia a los gritos y llorando. La mujer señaló haber visto a la pareja de García (el autor del hecho) y aseguró que ésta se habría burlado de ella.
Manifestaba que los dos debían estar presos. Desde la fiscalía le explicaron la situación y solicitaron a médicos del SAME que la asista. Sorpresivamente, la mujer no dejó que los paramédicos la asistan, en cambio, los acusó de haber demorado al menos 45 minutos el día en que ocurrió el hecho y que su marido había esperado tirado en la vereda. Finalmente la mujer fue atendida por profesionales de la Oficina de Asistencia a la Víctima del Delito.