Farías Chipitelli inició su relato contando las horas previas al homicidio. Alrededor de las 21, Andrada lo habría visto cuando él estaba en el trabajo de un amigo, a escasas cuadras de Avenida Ocampo al 1.700, donde sucedió el hecho. Ahí lo habría increpado, diciéndole que lo iba a matar. El imputado le habría respondido que no moleste y que lo iba a denunciar, pero éste le dijo que él no tenía problema y que saldría fácil de la comisaría.
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Andrada amenazó de muerte dos veces a Farías antes de morir
Posteriormente el acusado se habría dirigido a casa de su novia, Johana Ovejero, quien además era madre de los hijos de Andrada. Cuando llegó, ella estaba llorando y le contó que Andrada había ido y la golpeó, además de amenazarla de muerte. Farías Chipitelli le dijo que la única forma de terminar la situación era denunciándolo, y la llevó a la Unidad Judicial. Mientras la esperaba en el auto a que salga del recinto, Andrada había vuelto a aparecer y volvió a amenazarlo de muerte. Él se bajó del vehículo y quiso denunciar, pero una policía que estaba en el lugar le dijo que era un "maricón" si lo hacía.
Mientras ella cerraba, Andrada habría saltado la tapia y lo volvió a provocar. Comenzaron a pelear. Él le dijo a Ovejero que salga y se lleve a los chicos. La pelea habría continuado. "En un momento Andrada se levantó la remera y pensé que iba a sacar algo. Por eso saque el cuchillo, pero no para matarlo sino para espantarlo. Él se me vino encima y se lo clavó, cuando vi sangre me asusté, pero él seguía queriendo pelear", contó. La trifulca se detuvo cuando Ovejero entró y dijo que la policía estaba en camino.
En ese momento Andrada se habría subido a su bicicleta y se fue por el patio trasero. Ninguno vio cuando caía ya sin vida. Es que fueron a la comisaría donde habrían entregado el cuchillo se enteraron de que Andrada estaba muerto.
Durante el debate se cuestionó la maternidad de Ovejero, intentando saber si el acusado sabía que los hijos de Andrada le habían sido sacados por Desarrollo Social. Pero fue entonces que se develó que aquella noche los tres hijos en común que tenía con la víctima estaban en otra vivienda donde él los visitó, dejando en evidencia el hostigamiento al que habría sometido a Ovejero, yendo a su casa sabiendo que sus hijos no estaban ahí aquella noche.
Farías Chipitelli tras contar lo que sabía pidió disculpas y dijo que estaba arrepentido. Incluso se quebró al hacerse consciente de lo sucedido.
El debate continuará hoy con la presencia de dos testigos. El defensor del acusado, Claudio Contreras, pidió que tras escuchar lo que tenían para decir, se pase a un cuarto intermedio para el lunes y así emitir los alegatos.
DETALLES
Andrada y Farías se encontraron en la unidad judicial, cuando éste acompañó a Ovejero para que lo denuncie por golpearla. La joven le tenía miedo y le pidió que la ayude a cerrar la casa, pero fue tarde.