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Entre la trata de personas y el narcotráfico

La vulnerabilidad social, el hilo que ata el delito a una condena

Esta condición suele ser aprovechada para detectar, reclutar y utilizar a las personas, sobre todo a mujeres.
17 de diciembre de 2017 - 04:10 Por Redacción El Ancasti

Algunas condenas en el fuero federal tienen dos matices: por un lado, la comisión de un delito y, por el otro, la vulnerabilidad social. En su mayoría, se trata de delitos de narcotráfico pero, en ocasiones, roza la trata de personas. De acuerdo con algunas sentencias, los infractores a la Ley Nacional 23.737 de Narcotráfico se encuentran en una situación de vulnerabilidad social.

Según las sentencias del TOF, en ocasiones los infractores se encuentran en una situación de vulnerabilidad social, que debe tenerse en cuenta al momento de fijar una pena. “Esta situación de vulnerabilidad es aprovechada por inescrupulosos que las detectan y reclutan para utilizarlas (a las mujeres) en la cadena del narcotráfico, por lo que deben evaluarse estas circunstancias especiales a la hora de ser juzgadas, no solo de acuerdo con los parámetros económicos, sino también la condición cultural e intelectual que traen aparejadas. Esta magistratura no puede dejar de destacar que en América Latina las circunstancias socio-económicas constituyen la principal motivación por la cual las mujeres 'eligen' cometer una actividad penada. La región tiene el índice más alto de desigualdad económica del mundo y un alto porcentaje de la población que vive en pobreza e indigencia en la región son mujeres”, se fundamentó en una sentencia de 2015. Se trataba de mujeres de Bolivia, que habían sido utilizadas como mulas.

La semana pasada, el Tribunal Oral Federal (TOF) concedió el beneficio de la probation a dos imputados por el delito de “tenencia simple de estupefacientes”. Se trataba de dos jóvenes, de 25 y 30 años, de Belén, localidad cabecera del departamento homónimo. En diciembre de 2014, Personal de la Dirección Drogas Peligrosas secuestró 41 gramos de marihuana, distribuida en tres cigarrillos y más de 35 envoltorios. Según se informó, ambos belichos, por entonces, se encontraban desocupados. Al no contar con antecedentes, se les concedió este beneficio de la suspensión del juicio a prueba. No obstante, deberán pagar, cada uno, una multa de $2.000 y, además, realizar trabajos comunitarios durante dos años. Uno trabajará en un templo evangélico y el otro en una academia de danzas. Ambas instituciones se encuentran en Belén.

En septiembre, el TOF fijó una pena mínima y domiciliaria a una joven madre, dos veces viuda, por encontrarse en una situación vulnerable. En diciembre de 2015, la joven madre de tres niños de 6 a 13 años, se convirtió en viuda por segunda vez. Su primera pareja, padre de su hijo mayor, había fallecido en un siniestro vial hacía más de 10 años. Luego volvió a formar pareja y tuvo dos hijos más. Tenía una vida de ama de casa y un marido que mantenía el hogar. A finales de 2015 su pareja tuvo un infarto mientras conducía su vehículo y murió.

Su situación era precaria y le ofrecieron que vendiera droga. El 3 de febrero de 2016, a dos meses de haber quedado viuda y tras un operativo policial, en un allanamiento realizado en su casa, en Tinogasta, encontraron 221 gramos de marihuana y $5.100. En septiembre último, se realizó un debate abreviado en el TOF. La mujer reconoció el delito y el juez federal Juan Carlos Reynaga la condenó a la pena mínima de cuatro años de prisión en el domicilio, más una multa económica. Fuentes consultadas indicaron que, como sustento de vida, Quinteros vende tortillas y prepara viandas. También percibe la Asignación Universal por Hijo y recibe la ayuda de los hijos mayores de su segundo esposo, quienes la asisten con mercadería y medicamentos.

Este año en el Tribunal Oral Federal (TOF) se concretaron 36 debates. De estos juicios, 10 mujeres tuvieron veredicto condenatorio por infringir la Ley Nacional de Estupefacientes. Éste fue el año de mayor condena a mujeres vinculadas con el narcotráfico. Actualmente en el Correccional de Mujeres unas 20 de ellas se encuentran alojadas, la mayoría con causas federales. 

Lazos de familia
El juez federal Juan Carlos Reynaga, sobre la situación de las mujeres privadas de la libertad por las drogas, comentó que suelen ser utilizadas por sus familiares para cometer el delito de narcomenudeo. “Siempre están metidas con alguien más. No hay casos de una mujer que venda sola; siempre es con el marido o la pareja, el hermano o el padre. Así es siempre”, remarcó.

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