La Justicia solicitó informes al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) debido a que se han registrado cuatro denuncias por llamadas telefónicas realizadas desde la cárcel. En algunos casos, los llamados fueron en tono amenazante a las víctimas.
La Justicia solicitó informes al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) debido a que se han registrado cuatro denuncias por llamadas telefónicas realizadas desde la cárcel. En algunos casos, los llamados fueron en tono amenazante a las víctimas.
No es la primera vez que se conoce de estas situaciones, pero lo que despertó la atención de las autoridades judiciales fue la frecuencia con que estos casos se fueron dando en las últimas horas.
Una voz anuncia que la llamada que está recibiendo es del Servicio Penitenciario. Para quienes eligen atenderlas es escuchar insultos y mensajes amenazantes. En su mayoría, las comunicaciones son realizadas por los procesados o condenados por algún delito quienes intentan amedrentar a la víctima, o a la familia de ésta.
En ese sentido fue que el fiscal de instrucción Nº 1, Víctor Figueroa, solicitó informes al director del SPP, Daniel Romero.
Las comunicaciones telefónicas que se realizan desde el Penal son un viejo problema, ya que han sido reiterados los casos de intentos de estafas o secuestros virtuales, los cuales cesaron a partir de la instalación de inhibidores de señales de celulares. Estos equipos fueron instalados en diciembre del 2015 a causa de las constantes denuncias. Los internos ocultaban los aparatos que en algunos casos eran facilitados por sus familiares, y que fueron detectados durante las requisas en el ingreso.
Ahora los reclusos solo pueden tener acceso a una cabina telefónica que funciona con monedas y que se emplea en horarios establecidos previamente. Estas cabinas están instaladas en cada pabellón.