El 7 de febrero a la madrugada unos transeúntes dieron aviso a la Policía de que habían encontrado a un hombre en estado de inconsciencia a la vera de la avenida Circunvalación, en el límite con el departamento Valle Viejo. Horas más tarde la Justicia pudo confirmar que se trataba de Marcelino Pachado, quien falleció ocho días después. Según la autopsia, el hombre de 58 años no había logrado reponerse de las patadas y trompadas y otros golpes provocados por sus victimarios.
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Envían a juicio el asesinato de Marcelino Pachado
Ayer a la mañana se confirmó que la causa fue enviada a juicio, con la novedad de que uno de los imputados será sobreseído ya que fue declarado inimputable. Se trata de Gustavo Zenón "Guty" Moya, quien había sido imputado como coautor. No obstante, las pericias psiquiátricas realizadas a Moya arrojaron que el sujeto no entendía la criminalidad de sus actos, por lo que se le hizo cesar su detención y fue internado a un centro de salud.
De esta manera, solo Franco Alfredo "Cabezón" Soto deberá responder por el hecho de sangre, que estuvo sin sospechosos por casi cuatro meses.
El hallazgo del cuerpo de Pachado, oriundo del departamento Belén, coincidió con la noticia del asesinato del joven Iván Tejerina Greco, lo que causó que los equipos de investigación se desdoblaran para las pesquisa.
El silencio y las declaraciones falaces, en algunos casos, tornaban dificultoso localizar elementos contundentes con los que la fiscalía pudiera llegar a el o los autores del brutal asesinato. Sin embargo, a principios de junio, tras un exhaustivo trabajo, la División Homicidios identificó a los posibles victimarios. Las pruebas que los conectaban con el hecho de sangre eran el testimonio de personas que los vieron en ese sector y el relato de otros testigos a los que le habían contado que habían participado del homicidio de Pachado. Al parecer, la víctima y los sospechosos habían estado compartiendo bebidas alcohólicas durante varias horas, hasta que se produjo la discusión que terminó en la muerte.
Soto y Moya fueron detenidos el 6 de junio en dos allanamientos realizados por la División Homicidios. Uno de ellos en la localidad de Antapoca, Valle Viejo, y el otro en el barrio Los Médanos.
Soto se encuentra alojado en el Servicio Penitenciario de Miraflores. Está imputado por el delito de "homicidio simple" y podría recibir una pena que va de los 8 a los 25 años.