Yésica Paola Ferreyra (30) y Ángel Ariel Leguizamón (32) se sentaron en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Tercera Nominación. Están acusados de haber matado de varias puñaladas a Jorge Mauricio Herrera en julio del año pasado en el estacionamiento de un motel de la ruta provincial Nº 1. Por este hecho fueron imputados por el delito de “homicidio calificado por alevosía”.
La sala estaba llena y parte del público observó el desarrollo del debate de pie. Las partes estaban preparadas: Rubén Carrizo, en representación del Ministerio Público Fiscal; Claudio Contreras, por la querella; Mariana Vera, la defensora de Ferreyra, y Vicente Olmos Morales, por la defensa de Leguizamón. En la primera audiencia, los acusados, ambos pareja y padres de tres niños pequeños, se abstuvieron de declarar pero se leyó la declaración que efectuaron en la etapa de investigación.
Herrera le propuso a Ferreyra llevarla a Santiago del Estero para que estuviera con su papá. Él cumplió y la llevó con sus niños.
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Inició el juicio del "crimen del motel"
A su turno, se leyó la declaración de Leguizamón. Había contado que Herrera molestaba “a mi señora. Lo quería cruzar para hablar. La obligué a mi mujer para que lo cite”. Había reconocido que lo apuñaló y lo golpeó, herido en el suelo. “Mi señora fue obligada por mí porque era la única forma de encontrarlo”, manifestó.
Frente a los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria pasaron siete testigos en la primera audiencia. Jorge Eduardo Misto era amigo, “prácticamente hermano”, de Herrera y declaró que tenía conocimiento sobre la relación de su amigo con la joven Ferreyra pero que le aconsejaba que no se vieran más porque ese vínculo se había terminado. “Me juró que no la iba a ver. Él la ayudaba porque el marido la había corrido”, testificó.
Por su parte, María Córdoba, compañera de trabajo de Ferreyra y que había trabajado como empleada de Herrera en un pequeño comercio de su propiedad dijo que los presentó y le prestaba el teléfono a la joven –que no tenía celular- para que conversara con Herrera. Contó que Ferreyra es “una joven muy respetuosa, excelente madre y reservada. Siempre la veíamos llorar en la escuela. Su pareja a veces la esperaba en el frente de la escuela, tres o cuatro horas”, detalló.
El debate pasó a cuarto intermedio para hoy. Se espera la declaración de dos testigos y el planteo de alegatos.