sábado 25 de julio de 2026
Tras las denuncias por los supuestos “bailes” a los aspirantes

Apartaron de su cargo al director de la Escuela de Suboficiales

También removieron al jefe de instructores. Es para hacer una investigación más “transparente”, según trascendió.

Por Redacción El Ancasti
Finalmente y tras las denuncias por lesiones gravísimas radicadas por los 5 jóvenes que concluyeron con lesiones en sus riñones, tras una supuesta rutina de ejercicios en la Escuela de Suboficiales de la Policía de la Provincia, desde la Secretaría de Seguridad se decidió remover de sus funciones a las más altas autoridades del establecimiento.

En este sentido, se apartó de su cargo al comisario Marcelo Gutiérrez, jefe de la escuela, y al subcomisario Marcelo Romano, quien se desempeñaba como jefe de instructores.

Los padres de los aspirantes que fueron "bailados" en el campamento de Las Pirquitas denunciaron esta semana por "lesiones gravísimas" al jefe de Policía, comisario Orlando Quevedo, al director de la Escuela de Suboficiales y a los oficiales instructores que participaron del entrenamiento. 

La presentación, realizada en Fiscalía General, fue efectuada junto al abogado Lucio Montero, quien representa a los aspirantes Matías Restelli, Martín Barrionuevo, Darío Rodríguez, Dante Moya y Carlos Sequeida (ver aparte), quienes fueron los aspirantes que terminaron internados con gravísimas lesiones renales producto del supuesto entrenamiento excesivo durante las pruebas.
Como consecuencia, ayer a primera hora se hizo el cambio de los responsables de la Escuela, quedando como nuevo responsable el comisario mayor Luis Fabián Maidana.

Monteros habría calificado la situación que les tocó vivir a los aspirantes que participaron del campamento realizado desde el viernes 30 de diciembre pasado como un "indiscutible exceso”.
Además, mencionó que desde la policía se estarían tomando todas las medidas necesarias, incluyendo redes sociales, para instalar la idea de que los jóvenes no habrían estado a la altura de las circunstancias, cuando los exámenes clínicos que se presentaron demostraban que eran completamente aptos.

Asimismo, habría solicitado un sumario interno para identificar a todos los responsables. La denuncia también incluye al actual jefe de Policía, comisario Orlando Quevedo.

Pese al tiempo que pasó, al menos tres de los jóvenes continúan con sus riñones dañados y deben dializarse para poder sobrevivir.

"Nos castigaban pidiendo el doble"

En diálogo con El Ancasti, Carlos Sequeida, uno de los cadetes "bailados", habría señalado que le ordenaron pedir la baja para poder ser internado.
"Nos pedían 200, 300 sentadillas y si no las hacíamos nos castigaban pidiendo que hagamos el doble. Luego salimos a correr y ahí comenzamos varios a cortarnos. Entonces nos cargaban a una camioneta y nos llevaban al campamento y ahí de nuevo, como castigo, a hacer sentadillas", relató conmovido.
"Allá en Santa María hay que pelearla, es muy difícil conseguir realmente un trabajo estable. Y bueno, yo por esa justa razón me vine con la ilusión de llegar a algo acá, para el día de mañana ser policía, pero desgraciadamente eso quedó en el camino por todo este problema. Gracias a Dios estoy recuperando bien el peso normal mío y ya por lo menos la diálisis no me la van a realizar más", contó el joven en diálogo con Radio Valle Viejo. 
"Los riñones están evolucionando más rápido de lo esperado y gracias a Dios todo está saliendo bien ahora. Ahora, al menos, ya puedo ir por mis propios medios a orinar sin dializar", concluyó Sequeida.
Seguí leyendo

Te Puede Interesar