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La madre de uno de los aspirantes habló sobre la visita de Denett y Quevedo

“Creo que fueron presionados cuando hablaron con ellos”

La mujer asegura que acabaron con las ilusiones de su hijo y se lo entregaron discapacitado.
12 de enero de 2017 - 04:19 Por Redacción El Ancasti
Mirta Parsons, la madre de Matías Restelli, uno de los cinco jóvenes que fueron sometidos en  el entrenamiento para ingresar a la Escuela de Suboficiales y sufrieron insuficiencia renal, habló con El Ancasti y aseguró que tanto el secretario de Seguridad, Marcos Denett, como el jefe de Policía, comisario Orlando Antonio Quevedo, hablaron con los aspirantes a solas y que desde entonces su hijo se comporta con miedo. "Yo creo que fueron presionados”, aseguró. Dos de los jóvenes ya salieron de la sala de terapia intensiva, mientras que los restantes continúan con cuidados intensivos y siendo dializados.

Parsons explicó que durante la mañana del martes Denett y Quevedo se entrevistaron con los jóvenes y también con los padres.

"Nos ofrecieron pagar todos los medicamentos que los chicos necesiten y hasta el agua mineral que toman. También nos dijeron que ellos van a tener las puertas abiertas para los chicos cuando se recuperen. Pero nosotros sabemos que eso solo queda en palabras porque no se reciben chicos con lesiones. Yo aún no sé si mi hijo va a quedar discapacitado. Ahora lo están dializando y no sé si sus riñones van a volver a funcionar”, aseguró.

En tanto, manifestó su preocupación porque ambos visitantes "hablaron con los chicos a solas”. "Me decían nosotros ya hablamos con ellos y lo miraban a mi hijo que se estaba conectado a la máquina y la máquina se comenzó a trabar porque él se empezó a poner nervioso. Yo creo que fueron a presionarlos, porque mi hijo no hubiera actuado así”, opinó.

La mujer explicó que por el momento dos de los chicos ya se movilizan solos y fueron sacados de la sala de cuidados intensivos. En tanto, los otros tres, su hijo incluido, siguen en riesgo. "Esto fue por ellos, es imposible que los cinco chicos tengan el mismo problema; fue por lo que les hicieron. Les robaron las ilusiones a mi hijo”, manifestó. "Yo no sé qué espera esta gente. Mi hijo está destrozado”, finalizó.

Los jóvenes comenzaron el entrenamiento el 30 de diciembre y en el caso de Restelli, a los tres días fue dado de baja ya que comenzó a orinar sangre. La evaluación física, que se prolonga por nueve días, se realizó en la villa de Las Pirquitas bajo un intenso calor.
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