Un nuevo hecho de inseguridad se transformó ayer en reclamo directo para agentes y oficiales de policía de la comisaría de San Isidro, en Valle Viejo. Es que 5 familias que concluían de salir de una fiesta de bautismo y habían dejado sus vehículos frente a la comisaría, se dieron con que sus autos fueron dañados y robados, sin que los uniformados advirtieran el hecho. Contra lo esperado, los agentes se habrían negado a auxiliarlos y hasta sacaron un arma de fuego, asustando a los niños que estaban presentes.
Según contaron los damnificados, el hecho se registró alrededor de las 3 de la madrugada cuando, tras concluir la fiesta de bautismo a la que habían concurrido en el club Marcos Avellaneda, fueron a buscar sus vehículos y notaron que habían sido vandalizados. Los delincuentes rompieron vidrios, robaron estéreos, pañales, ropa de niños y otros elementos de los autos, que estaban estacionados entre 3 y 30 metros de la comisaría de San Isidro.
"No podíamos creerlo. Había vecinos que salieron pero los policías estaban adentro con el móvil estacionado.
Cuando fuimos a decirles, con la intención de que patrullen la zona y busquen a los sospechosos, nos trataron mal. Nos dijeron que si ´andábamos de joda` nos busquemos una playa de estacionamiento. Todos nos enojamos. Y ellos dijeron que no irían porque temían que les destruyamos la comisaría. Parecía una burla. No salieron a recorrer ni siquiera para tranquilizarnos”, contaron.
Sin embargo, el hecho más grave para todos los presentes fue que uno de los agentes, a quien identificaron con nombre y apellido, sacó un arma delante de todos. "Yo iba con mi hijo quien se puso a llorar cuando lo vio. Fue muy violento. Los hombres le dijeron que la guarde porque éramos familias y otros policías que estaban ahí tuvieron que llevarlo al interior de la comisaría para clamarlo. Es increíble, podría haber hecho cualquier cosa menos su trabajo”, señaló una de las damnificadas.
"Les tuvimos que decir que al menos llamen a la judicial porque ni eso sabían hacer. Uno de los policías nos sacaba fotos a nosotros, mientras nosotros intentábamos hacer su trabajo y les sacábamos fotos a nuestros autos. Un desastre lo que hicieron. Uno no cree que tengan que estar para cuidarnos el auto, pero por los daños que hubo suponemos que fueron al menos 10 delincuentes que pasaron por sus narices, quienes hasta tuvieron el tiempo de fumarse un porro en el lugar y hacer sonar las alarmas sin que ellos salgan", manifestaron enojados y agregaron; "Esto que sucedió solo habla de que los mismos ladrones conocen que no trabajan en esa comisaría porque ni miedo les tienen”, señalaron.
Durante las denuncias, al menos uno de los damnificados introdujo el nombre del policía que los amedrentó con el arma. "Fue un abuso. Asustó a todos los niños. Algunos se pudieron a llorar y le tuvimos que decir que la guarde. No puede estar trabajando de policía y actuar de esa forma”, dijeron.
Cuando concurrieron los sumariantes a hacer su trabajo, descubrieron que en el baúl de uno de los autos siniestrados habían gotas de sangre que serían de uno de los delincuentes. Esa información calmó a los presentes ya que estimaron que la justicia, al menos, podría atraparlos o identificarlos.