martes 25 de agosto de 2026
Más familiares se mostraron preocupados por la muerte de Pereyra

Al interno le habrían inyectado otro ansiolítico en la cárcel

Aseguraron que las pastillas que ingirió son las mismas que les proveen en el Servicio Penitenciario para poder dormir.

Por Redacción El Ancasti
Padres y familiares de los reclusos compañeros de Cristian Pereyra, del Pabellón 11 Sur, se acercaron a El Ancasti Para manifestar su temor por el estado de crisis que estarían viviendo los internos tras la muerte del joven y también por la supuesta desatención médica y psicológica de la que serían víctima todos. Dijeron que las pastillas ansiolíticas que guardan para "drogarse” son las mismas que les provee el Servicio Penitenciario "sin control” para poder dormir.
 
También, que la tarde del lunes, el enfermero del lugar sin otro profesional que aconseje, le habría inyectado un Valium (ansiolítico) a Pereyra, que habría agravado su cuadro. Por su parte, el director del Penal, Daniel Romero, dijo que las drogas ingresarían por falta de un scanner en el edificio. 

La polémica surgida tras la muerte de Pereyra, quien según aseguró el fiscal que investiga la causa ayer, Ezequiel Walther, habría fallecido como consecuencia de la ingesta de pastillas ansiolíticas, perturba a familiares de los reclusos que compartieron pabellón con el joven fallecido. Es que las versiones que se dan de manera oficial no estarían concordando con las vertidas por los jóvenes, quienes fueron testigos y protagonistas del lamentable suceso. Una de las madres expresó: "Es mentira que los chicos no lo atendieron porque estaban muy fumados, como se dijo. Al contrario, ellos fueron quienes intentaron ayudarlo y quienes incluso lo llevaron cargando hasta la enfermería. En ese lugar vieron como el enfermero le inyectaba un Valium (ansiolítico), algo que hacen con todos los que sufren convulsiones y sin la presencia de un médico”, contó.

Según la versión, el inconveniente habría surgido tras una supuesta alerta de requisa –las cuales no se harían diariamente- ,luego de las horas de visita. Es ahí donde Pereyra, quien habría juntado las pastillas ansiolíticas que le provee el mismo Servicio Penitenciario cada noche cuando las piden para poder dormir, habría puesto todas en una bolsa y las ingirió para evitar que se las quiten. "Él comenzó a sentirse mal e intentó vomitar, porque esto lo hacen siempre, pero no pudo. Los chicos quisieron ayudarlo, pero comenzó a convulsionar y es por esto que empezaron a llamar urgente y nadie los escuchaba. No es la primera vez que pasa. En ese pabellón hay un chico que sufre epilepsia y ni siquiera puede moverse por la enfermedad y no lo llevan al hospital. A veces los chicos piden urgente hablar con la psicóloga, pero tienen que hacer mil papeles y las que hay los atienden al mes del pedido”, aseguró la mujer.

Asimismo, se dijo que la Justicia les tomó declaración dentro del mismo penal y que muchos tuvieron miedo de hablar. "Ellos quieren declarar en Fiscalía, lejos de los guardias a los que temen todo el tiempo”.

Carencias
En el mismo contexto se supo que las carencias que viven diariamente serían las que provocan el malestar en muchos. "El chico que se suicidó la otra vez fue porque pedía saber de su madre que estaba internada, pero nadie le decía nada”, contaron.

Desde hace más de tres años y pese al presupuesto que implica para el Estado, la cárcel sigue abasteciéndose con tubos de gas. Esto es así desde que la gestión anterior no abonó en tiempo y forma el gas a granel que compraban en La Rioja. "Se bañan con agua fría, la comida es muy escasa y cada vez peor. Cuentan que solo comen medianamente bien cuando va la jueza a verlos”, señalaron.
 
Reconoció falencias

Por su parte, el director del penal, Daniel Romero, habló con Radio Ancasti y aseguró que las requisas a los visitantes "se hacen en el marco del protocolo y de los derechos humanos”. En cuanto a las pastillas que recibirían los internos negó que se les dé si no son prescriptas por médicos y dijo que "todos estaban bien contenidos”. Asimismo, señaló que por falta de un scanner, como los que se usan en los aeropuertos, no se puede saber si los visitantes llevan droga en su interior. 

En ese tren de declaraciones, el funcionario dijo que realizaron "en su momento” gestiones ante el Ministerio de Seguridad de la Nación para la compra de un scanner, pero que todavía no lograron adquirirlo.

Romero manifestó: "Nosotros actuamos de acuerdo con los protocolos (…) Hemos brindado a la Fiscalía de Instrucción todos los elementos de prueba, tanto los libros de guardia como las filmaciones del pabellón, donde se puede ver claramente el accionar dentro del protocolo de sanidad que tiene establecido el Servicio Penitenciario. (…) Las cámaras de filmación están las 24 horas prendidas y no se pueden ni adulterar ni suprimir situaciones porque todo va a un disco rígido que no se puede editar, todo eso lo hemos provisto a la Fiscalía que deberá establecer si hubo o no negligencia en el accionar”.
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