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Fue llevado ante el fiscal en horas de la mañana

Cristian Rojas habría confesado el aberrante crimen de Andrada

Finalmente fue acusado de homicidio agravado criminis causa. Hoy se concretará la audiencia de control de detención.
16 de septiembre de 2016 - 04:12 Por Redacción El Ancasti
En horas de la mañana de ayer el fiscal instructor le tomó declaración indagatoria a Cristian Javier Rojas (35), el único acusado por el horrendo crimen de Ramona Andrada (64), sucedido el fin de semana pasado en Villa Parque Chacabuco. 

El hombre fue imputado por el delito de homicidio agravado criminis causa y hoy deberá afrontar la audiencia de control de detención. Según trascendió, Rojas habría confesado el asesinato.
El acusado fue llevado al edificio de fiscalía, ubicado sobre calle Junín, bajo un estricto protocolo de seguridad. 

Alrededor de las 9.30 y acompañado por personal de la División de Homicidios habría ingresado al despacho del fiscal Luis Baracat, en donde estuvo alrededor de 45 minutos hablando. 

El acusado fue acompañado por la defensora oficial Nº5, Mariana Vera. 

Rojas fue acusado por el delito de homicidio Criminis Causa, lo que implica que habría asesinado a la víctima para encubrir el robo que había cometido antes y así lograr su impunidad.

Si bien el fiscal se negó a decir si confesó o no, extraoficialmente se supo que habría desoído los consejos de su abogada y admitió el hecho. Incluso se habría mostrado arrepentido, y señalado que estaba bajo los efectos de estupefacientes. 

Hoy deberá afrontar una audiencia de control de detención para facilitar la investigación, que con su confesión estaría casi completamente cerrada.

El crimen
Ramona Andrada fue encontrada en su domicilio el lunes en horas de la tarde. Estaba atada de pies y manos con cordones de zapatillas, los mismos que utilizó el autor para asfixiarla. 

Hasta el momento solo se sabe que faltaba de su domicilio un grabador, que fue encontrado y vinculado posteriormente a Rojas.

La investigación determinó que Rojas, quien ya tenía serios antecedentes por delitos contra la propiedad, vivía en un rancho de nylon en el patio de una vivienda ubicada a escasos metros del lugar del hecho. 

En ese patio, que habría alquilado previamente, el asesino vivía con su mujer y dos hijos. Se dedicó un tiempo a hacer trabajos de tapicería y semanas antes había concretado uno para Andrada. Es por esto que se estima que ella lo habría dejado entrar el día del hecho.
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