martes 14 de julio de 2026
viven en estado de indigencia

Se suman más prostitutas al pedido de otro tipo de trabajo para ellas

Se trata de mujeres que se desenvuelven en la calle. Hasta el momento nadie les ofreció ayuda.

Por Redacción El Ancasti
Luisa Díaz, la mujer que se dedica a la prostitución desde los 18 años y que reclamó públicamente la posibilidad de obtener un trabajo digno que le permita mantener a sus hijos, habló nuevamente con El Ancasti, y confirmó que, al dar a conocer su caso, al menos 5 trabajadores sexuales más se sumaron a su pedido. Las mujeres, de quien se reserva su identidad, estarían en completo estado de indigencia y algunas tendrían hijos discapacitados.

Luisa junto a Irene contaron a su terrible situación y cómo, sin elegirlo, comenzaron a dedicarse a la prostitución. Si bien sus casos tomaron trascendencia nacional, llegando a interesarle a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), hasta el momento continúan en la misma situación.

"Desde la Gerencia de Empleo nos llamaron y nos ofrecieron hacer el curso de alimentos otra vez y nos dijeron que tenemos que esperar. Por eso nos pagan 225 pesos por mes. Pero para nosotras no sirve", señaló y agregó que solo se acercó gente de la ONG No a la Trata y ningún organismo de gobierno.

Es así, que decidieron reunirse entre las chicas que están trabajando en la calle y su situación es acuciante. "Somos 5. Una de ellas, Cristina, tiene un hijo parapléjico y vive en un rancho. Hay otra chica que en las noches ata un nylon a cuatro palos y ahí duerme, muerta de frío. Irene, que no tiene dónde vivir, vino con sus hijos el otro día y todos lloraban, les preparamos algo de comer y se callaron, porque era hambre lo que tenían", contó angustiada.

"Ya nos cansamos de pedir. Ahora estamos pensando en alguna forma, cualquiera que nos permita salir de la calle y poder dormir calentitas y que nuestros hijos no pasen hambre. No es mucho lo que pedimos", argumentó.

El abandono de las mujeres es notable. La necesidad de todas también. Tras contar sus situaciones, todas similares a lo relatado por Luisa e Irene, hablaron de la posibilidad de cortar calles, de hacerse visibles de alguna forma y de esta manera lograr que los organismos de gobierno responsables, ya sean municipales o provinciales, las escuchen.
"Pensamos en la posibilidad de poner un comedor. Acá en el barrio donde vivo -barrio Alem- hay muchos chicos con hambre, y organizándonos al menos nos podemos asegurar la comida y de paso ayudar a los demás, pero nadie nos escucha", confesó.

En tanto, ofreció su dirección: Mota Botello 1342, para aquéllos que quieran colaborar al menos con las que más necesitan y sus hijos.
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