Durante la segunda jornada del debate que se desarrolla en la Cámara Penal Nº1, en donde se busca conocer las circunstancias en donde Maximiliano Murúa acuchilló y dio muerte a Ángel Zárate el 10 de noviembre del año pasado, declararon los padres de la víctima y su novia. Las declaraciones habrían complicado la situación del joven, que aunque se declaró culpable, habría "cambiado” algunas partes de la historia para beneficiarse.
Miguel Zárate y Dora Silva, padres del joven fallecido, fueron los primeros en declarar. Zárate relató una historia similar a la contada por Murúa, y dividió la escena en dos peleas, ambas sucedidas en menos de 40 minutos.
Durante la primera pelea, al menos 6 personas habrían visto que la víctima habría reclamado a Murúa por un televisor que supuestamente le había robado. Ahí, ambos se trenzaron y Zárate golpeó a Murúa más que el acusado a éste. Posteriormente, los habrían separado y a los pocos minutos Murúa habría llegado hasta la casa de los Zárate para arrojar piedras y a amenazarlos de muerte, una situación que el acusado no señaló en su relato.
La madre del joven fallecido relató algo similar, pero aseguró que cuando Murúa fue a su casa después de la primera pelea, tenía un cuchillo en la cintura y, luego de lanzar piedras grandes que rompieron una ventana y la puerta, se fue a buscar a su hijo que ya se había ido a trabajar como sereno a una obra en construcción ubicada a unos 500 metros de su casa. "Yo le avisé a su padre, pero cuando él llegó ya fue tarde”, dijo.
Leonardo Carrizo, el amigo a donde Murúa se fue esa noche a dormir, solo explicó que su amigo al parecer estaba muy borracho porque no se le entendía lo que decía, y que se durmió en el patio de su casa. A la mañana siguiente, cuando el padre y la policía le contaron que Zárate estaba muerto, Murúa se había puesto a llorar.
La novia de Zárate, Norma Silva, que también había visto la primera pelea, habló e involucró a la novia de Murúa en la segunda pelea. No obstante, se le leyó su primera declaración y admitió que no habría estado colaborando con lo que sucedía y que solo pedía que los separen. La joven confirmó además que el estado de ebriedad de Murúa era evidente y que se le notaba tanto en la manera de hablar, como de caminar.
El debate pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes a las 8 de la mañana. En ese momento, las partes darán a conocer los correspondientes alegatos.