martes 14 de julio de 2026
Declararon los padres de la víctima

Maximiliano Murúa tenía el arma y había amenazado con matar

Se concluyó la ronda de testigos. El debate continuará el lunes con los alegatos y posible sentencia.

Por Redacción El Ancasti
Durante la segunda jornada del debate que se desarrolla en la Cámara Penal Nº1, en donde se busca conocer las circunstancias en donde  Maximiliano Murúa acuchilló y dio muerte a Ángel Zárate el 10 de noviembre del año pasado, declararon los padres de la víctima y su novia. Las declaraciones habrían complicado la situación del joven, que aunque se declaró culpable, habría "cambiado” algunas partes de la historia para beneficiarse.

Miguel Zárate y Dora Silva, padres del joven fallecido, fueron los primeros en declarar. Zárate relató una historia similar a la contada por Murúa, y dividió la escena en dos peleas, ambas sucedidas en menos de 40 minutos.
Durante la primera pelea, al menos 6 personas habrían visto que la víctima habría reclamado a Murúa por un televisor que supuestamente le había robado. Ahí, ambos se trenzaron y Zárate golpeó a Murúa más que el acusado a éste. Posteriormente, los habrían separado y a los pocos minutos Murúa habría llegado hasta la casa de los Zárate para arrojar piedras y a amenazarlos de muerte, una situación que el  acusado no señaló en su relato.

La madre del joven fallecido relató algo similar, pero aseguró que cuando Murúa fue a su casa después de la primera pelea, tenía un cuchillo en la cintura y, luego de lanzar piedras grandes que rompieron una ventana y la puerta, se fue a buscar a su hijo que ya se había ido a trabajar como sereno a una obra en construcción ubicada a unos 500 metros de su casa. "Yo le avisé a su padre, pero cuando él llegó ya fue tarde”, dijo.

Leonardo Carrizo, el amigo a donde Murúa se fue esa noche a dormir, solo explicó que su amigo al parecer estaba muy borracho porque no se le entendía lo que decía, y que se durmió en el patio de su casa. A la mañana siguiente, cuando el padre y la policía le contaron que Zárate estaba muerto, Murúa se había puesto a llorar. 

La novia de Zárate, Norma Silva, que también había visto la primera pelea, habló e involucró a la novia de Murúa en la segunda pelea. No obstante, se le leyó su primera declaración y admitió que no habría estado colaborando con lo que sucedía y que solo pedía que los separen. La joven confirmó además que el estado de ebriedad de Murúa era evidente y que se le notaba tanto en la manera de hablar, como de caminar.

El debate pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes a las 8 de la mañana. En ese momento, las partes darán a conocer los correspondientes alegatos. 
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