El Jefe de la División Homicidios, licenciado Ricardo Escalante, en diálogo con El Ancasti se refirió a las características generales en estos casos, mal llamados "crímenes pasionales" ya que bajo esa denominación se encubre una serie de episodios de violencia y de falta de contención de los aparatos estatales.
"El crimen es el resultado final de una larga cadena de eventos que tiene como resultado final la muerte, y este tipo de crímenes son evitables casi siempre".
"El victimario "cosifica” a la víctima, es decir no la ve como una persona libre, la ve como una "cosa” de su propiedad, como algo que es sólo de él y que nadie más puede poseer, siempre es controlador y dominante, se justifica en los "celos”, logrando incluso aislar a la víctima de su familia, le corta todos los contactos con amigos, hasta incluso pueden llevarla a renunciar del trabajo. Controlan cómo se viste, con quién habla, adónde va, cómo se comporta en el hogar, en la calle, es decir, domina todos los aspectos de la vida de la víctima. Ejerce violencia, física y psíquica, para lograr su cometido", sostuvo el licenciado y docente.
"De modo que cuando la víctima intenta o logra recuperar el control de su vida escapando de su pareja, recuperando su autonomía y libertad, esto es inaceptable para el victimario y es allí donde se desencadena el drama", explicó.
Según manifestó Escalante, jefe de la División creada en 2008, el arma que prima en estos crímenes sobre cualquier otra es el arma blanca".
"Este tipo de crímenes ocurre en el hogar donde habita la pareja, pero se dieron casos donde la víctima es trasladada hacia regiones aisladas donde no pueda intervenir nadie en auxilio".
En los últimos casos registrados en la historia policial de la provincia surge que existieron antecedentes de violencia física y psíquica y que en algunos casos fueron denunciados.
"Siempre hay antecedentes de violencia previa, muchas veces las instituciones del Estado no pueden brindar la ayuda necesaria, porque al tratarse de una relación enferma entre víctima y victimario, ocurre que la víctima denuncia actos de violencia y si el acusado es privado de la libertad, la víctima levanta la denuncia, por ejemplo", dijo.
"La violencia en la pareja no reconoce fronteras, pero muchos casos se dan en personas más vulnerables y con necesidades básicas insatisfechas. Lamentablemente es un combo de circunstancias que se suman y terminan con hechos de extrema violencia", concluyó.