La Justicia clausuró la investigación penal del accidente de tránsito ocurrido el 4 de enero de 2015 y que le costó la vida a las amigas Georgina García y Micaela Toloza -ambas de 19 años- y que tiene como acusado a Ariel Humberto Sosa (35), quien manejaba el automóvil bajo el efecto de estupefacientes.
El fiscal de instrucción N° 5, Juan Pablo Morales, notificó a las partes intervinientes en la causa y realizó el pedido de citación a juicio del caso que deberá ventilarse en el Juzgado Correccional de Primera Nominación, con fecha a confirmar.
El trágico siniestro vial ocurrió el 4 de enero alrededor de las 6.30, cuando Sosa se conducía al mando de un Ford Focus por la ruta provincial 1 a 100 metros del ingreso a Banda de Varela, con sentido Norte-Sur. El sujeto circulaba en compañía de Toloza, García y el joven Gonzalo Ezequiel Chasampi y debido a la excesiva velocidad a la que se conducía perdió el dominio del rodado, salió de la calzada, impactó contra una lomada del lado Oeste, dio un tumbo y quedó sobre la calzada. A causa del impacto, Toloza murió en el acto a raíz de un "traumatismo encéfalo craneal severo" y "aplastamiento de tórax". Por su parte, García sufrió traumatismo cráneo facial grave con diversas fracturas y fue hospitalizada pero falleció 48 horas después. En tanto que Chasampi sufrió lesiones leves.
Sosa quedó detenido en el acto y al momento de ser indagado manifestó que no había tomado bebidas alcohólicas y que circulaba a "velocidad normal" y que antes del accidente, "sintió como una explosión".
La causa fue investigada en un primer momento por Sebastián Lípari, pero tras el regreso de Morales, éste se hizo a cargo de la causa que fue caratulada como "homicidio culposo doblemente agravado por la conducción imprudente de un vehículo automotor y por el número de víctimas fatales y lesiones culposas", todo en concurso ideal. La pericia toxicológica efectivamente demostró que Sosa no tenía alcohol en su sangre, pero si se detectaron restos de cocaína y marihuana en su organismo.
El caso tuvo una importante repercusión y motivó que Sosa estuviera privado de la libertad durante varias semanas por temor a represalias. Días después de la muerte de las jóvenes amigas hubo una seguidilla de atentados contra la pizzería que era propiedad del imputado. Sosa además está acusado por un encubrimiento, ocurrido antes del siniestro y pidió la probation en esa causa.