En la séptima jornada del juicio por el asesinato de las hermanas Petrona y Trinidad Barrionuevo se destacaron los testimonios de dos policías, que fueron los primeros en llegar a la casa de las víctimas el martes 20 de marzo de 2012. Uno de los testimonios conmovió al imputado José "Maturano" Barros, quien se quebró y lloró ante el Tribunal.
El oficial Albarracín, ahora retirado de la fuerza, dijo que llegó junto al subjefe de la comisaría de La Merced y luego que un familiar llamara por teléfono para decirles que les parecía extraño que las mujeres no atendieran los llamados telefónicos, ni respondieran los mensajes.
"Estaba el jardinero (Hugo) Tapia cuando llegamos", contó Albarracín, quien señaló que la casa estaba cerrada y que golpeó en la persiana y ésta se abrió. "Vi dos camas individuales, y en una de ellas estaba el bolsito que Petrona usaba para llevar las fotos. Ese bolso estaba con sangre y ahí le dije a mi compañero que vea por la ventana".
Al domicilio entró la comisario Cristina Farías, quien brindó detalles escalofriantes de la escena del crimen. "La puerta lateral estaba sin llave y no había nada revuelto. No había desorden. Pero cuando entré en las habitaciones había sangre por todos lados. En las paredes, en el ropero, por todas partes. Había huellas de pisadas. Era impactante", contaba la uniformada. Llamativamente, en ese momento, Barros se tapó su rostro y comenzó a llorar mientras seguía el relato de Farías.
"Para mí ella (por Petrona) le abrió la puerta a alguien que conocían, y su hermana escuchó que algo pasaba".
En la audiencia también declaró Georgina "Muñeca" Barrionuevo, hermana de las difuntas y querellante en la causa. La mujer contó que se enteraron del hecho cuando un vecino fue a decirle a su hijo, y que él le dio la desagradable noticia. "Dejaron abierto el gas, se asfixiaron, pensé, pero mi hijo me dijo que las habían asesinado", contó ante los jueces.
El Tribunal resolvió tomar un cuarto intermedio hasta mañana y se esperan más testigos.