Por unanimidad, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal condenaron ayer a Lucas Bustos, Luis Silver Díaz y Pablo Luna a sufrir la pena de 6 años de cárcel por comercializar estupefacientes. El fallo fue coincidente con lo solicitado por el fiscal Rafael Vehils Ruiz. Los defensores aseguraron que se trataba de "simples” consumidores.
Durante el debate, el único de los acusados que declaró fue Luna. El joven aseguró que la sustancia que le encontraron en noviembre de 2013 en su domicilio solo era para consumo personal ya que él era adicto a las sustancias desde hacía varios años. No obstante, señaló que consumía 50 gramos de cocaína por fin de semana y que su sueldo, como sereno y albañil en una obra, apenas alcanzaba los 2000 pesos quincenales, situación que dejó en evidencia que no le alcanzaba para comprar tanta sustancia semanalmente.
Silver Díaz, quien al momento del allanamiento realizado en el barrio Mariano Moreno habría asegurado que "vendía para Bustos” y, además, le señaló a la policía dónde había sustancia comprada, se negó a hablar esta vez frente a los jueces.
Por su parte, Bustos, el único de los tres que esperó el debate en prisión debido a que ya contaba con antecedentes penales, solo advirtió a los magistrados que él también era un consumidor y aseguró que de su ganancia como artesano de figuras de yeso podía comprar hasta 50 gramos de cocaína y marihuana por día porque era "muy consumidor”.
Tras escuchar a los diferentes testigos, en su mayoría efectivos de policía que participaron de los allanamientos, el fiscal Vehils Ruiz inició los alegatos y mantuvo la acusación sobre los tres.
Para el representante del ministerio Público fiscal, los tres actuaron como coautores y se conocían entre sí, por lo que, a su entender, les cabría el agravante de participación de tres o más personas. Asimismo, hizo especial hincapié en que la venta de la droga (un total de 11 mil dosis umbrales) se hacía en cercanías de un establecimiento escolar público, como es la Universidad Nacional de Catamarca, adonde además de adultos concurren adolescentes y niños de primaria.
Por su parte, los defensores aseguraron que sus pupilos eran solo consumidores y que no habría pruebas para señalar que estuvieron vendiendo la sustancia.
Finalmente, los tres fueron condenados a la pena de 6 años de prisión como coautores de los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. El fallo ordenaba, además, la inmediata detención de Silver Díaz y de Luna.