En la sala de debates del tribunal en lo criminal federal condenaron ayer a Cristian Castillo y Paola Érica Madariaga por los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y de facilitación del lugar para la venta de estupefacientes.
Ambos admitieron su responsabilidad en torno al grave hecho y sumaron penas de 4 años y 6 meses el primero, y de 3 años en suspenso la mujer.
El debate se hizo bajo la modalidad de abreviado, lo que significó que los imputados admitieron su responsabilidad y tanto sus defensores como el fiscal Rafael Vehils Ruiz acordaron una pena para ambos, que luego fue comunicada a los jueces.
Al leérseles el acuerdo, ambos aceptaron.
Según la investigación todo comenzó a causa de un llamado anónimo el 8 de abril de 2014.
Así la policía se enteró de que en una vivienda ubicada sobre calle Mardoqueo Molina, entre Maipú y Pasaje sin nombre de la zona sur de la ciudad Capital se realizaba el mercadeo de estupefacientes.
Según la investigación, en la casa de una ciudadana conocida como "Paola” y de unos hermanos "Cisnero” a cualquier hora del día se comercializaban drogas.
Esta venta se hacía también a menores que llegaban al lugar a cualquier hora del día y a la vista de los vecinos.
Cuando la policía inició las actuaciones comprobaron esta venta a menores y mayores que sucedía sin ningún tipo de miramientos por parte de los narcotraficantes, y el 7 de agosto allanaron la vivienda.
En el lugar el personal policial encontró a ambos ciudadanos, quienes al parecer vivían juntos y en su poder tenía casi 800 gramos de marihuana, la mayoría fraccionada para la venta.
Tras imputar a ambos y concretar la investigación, fueron dejados libres.
No obstante, el 21 de junio del año pasado Castillo fue encontrado nuevamente vendiendo estupefacientes en la zona. Es por eso que resultó detenido y esperó el juicio en el penal de Miraflores.
La sentencia además de la penas mencionas incluyó multas mínimas para ambos.