Yo sí corté cocaína, pero no me considero un delincuente". La frase pertenece a Claudio Antonio "El Viejo" Argañaraz, quien ayer por primera vez en las dos semanas de juicio prestó declaración ante el Tribunal y dio a conocer su versión de los hechos.
A lo largo de su declaración el principal sospechoso y para quien el fiscal Vehils Ruiz pidió la pena de 12 años buscó excluir a su familia de la causa y quiso hacerse cargo de todo lo originado tras el allanamiento realizado el 12 de septiembre de 2015 y en el que fue sorprendido con 9 kilos de cocaína.
"La desesperación económica me llevó a estirar droga. Había gastado mucho dinero en mis operaciones, en el tratamiento para la adicción de mi hijo. Pedía prestado plata, estuve mucho tiempo sin trabajar", explicó Argañaraz.
El hombre contó que le hicieron un trato y que para poder devolver todo el dinero que debía -en ningún momento especificó la cifra- aceptó el "trabajo" que le ofrecieron. Él tenía que poner a disposición de estas personas -a las que nunca mencionó por seguridad- la finca de la familia.
"Prestame el lugar y te enseñamos cómo hacer las cosas", me dijeron.
"Soy uno más que hace este tipo de cosas. Es una estupidez, no tiene ningún secreto. Hasta por Internet se puede aprender a hacer". Argañaraz expresó que estas personas -que dijo que eran poderosas- le llevaban la cocaína o la pasta base y él se encargaba de prepararla. "No es que vivía haciendo droga. No era de todos los días, lo hacía cada 4 o 5 meses".
"El Viejo" se hizo cargo de todo lo ocurrido y despegó a cada uno de los integrantes de su familia, con quienes comparte el banquillo de los acusados.
Acerca de lo ocurrido el día del allanamiento explicó que él estaba terminando de preparar la cocaína cuando escuchó ruidos que venían de afuera de la finca y que de repente vio que hacían entrar a su hermano Domingo agarrándolo del cuello. "Yo tiré todo lo que tenía en la mano y me tiraron al piso. Me pusieron la rodilla en la espalda y vino el oficial Valdez, preguntó si yo era Claudio y me pegó una piña en la cabeza", recordó.
"Le pido perdón a mi hermano. Yo estoy arrepentido. Me duele en el alma verlos así. Yo tengo la responsabilidad de todo", concluyó.
Antes había hablado su hermano Domingo, quien realizó una ampliación de lo que había declarado en el comienzo del debate, el 31 de octubre.
Argañaraz comentó que todo se originó por una disputa familiar. En ese sentido nombró a un tío que es comisario retirado con quien están en litigio por la propiedad de la finca. "De ahí vino todo este lío", comentó.
Luego el hombre señaló que las 377 dosis de Alplax encontradas en su casa del barrio 920 viviendas pertenecen a su mujer, quien padecía una arritmia cardíaca y que se está tratando desde hace más de quince años.
Finalmente ofreció al Tribunal exhibirles unas fotografías de la finca al momento del allanamiento, para intentar demostrar que estaba en buen estado de conservación y no en precarias condiciones como habían señalado los policías que intervinieron el día del allanamiento. El Tribunal aceptó incorporar las fotos como prueba.