Carlitos Soria, el joven catamarqueño que fue encontrado por un policía vagando en el límite entre Río Negro y Neuquén y fue traído por sus amigos a esta provincia, hoy a más de 10 días de aquel viaje de regreso retoma de a poco su vida. Es asistido por un cuerpo de psicólogos y psiquiatras y acompañado y contenido por sus amigos y familia. Él acepta toda la ayuda, "eso nos pone aun más feliz y cada día es nuevo para él y también para nosotros", señaló su amigo Fernando Brancia en diálogo con El Ancasti.
"Vive conmigo, y me colabora en mi taller, ya tiene su celular y es asistido en el centro terapéutico La Sala", contó Fernando. Agregó que a los tres días que llegaron a la provincia Carlitos se fue y estuvo en la calle 24 horas. "Ése día me pidió que quería salir un rato a caminar, salió y no volvió, salí a buscarlo, todos salimos y no lo encontramos. Después a las 8 cuando abrí el taller estaba parado ahí. Volvió solo. Después nunca más. Ahora cuando sale, regresa y está siempre en contacto con nosotros con su celular. Él está conmigo todo el tiempo, yo lo acompaño, es como un hijo, un hermano para mí. Sé que es mucha responsabilidad pero no lo voy a dejar solo, no lo vamos a dejar nunca", aseguró su amigo.
Fernando contó que con los amigos y la familia de Carlitos tienen un grupo de whatsapp en donde se organizan para estar con él y ayudarlo. "Él cumple lo que le decimos, él colabora en todo. Se lo ve feliz, es muy bueno, siempre fue así", señaló. "Nosotros no le preguntamos qué hizo, qué hacía, solo sabemos que viajó al sur en bicicleta. Estaba solo, se sentía solo en aquel tiempo, ahora nos tiene a nosotros, su familia, todos estamos con él".
Carlitos se involucró en la entrevista al último y entre la charla lo poco que dijo fue que no vio tan cambiada a su provincia.