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Habló la mujer que fue víctima de violencia de género en Fiambalá

“Como docente tengo que mostrar que lo que me pasó no es normal”

Fue dada de alta ayer luego de permanecer 23 días internada. Aún le restan 65 días más de curación.
25 de agosto de 2015 - 04:07 Por Redacción El Ancasti
Lorena Carrizo, la maestra de la localidad de Fiambalá que debió exponerse públicamente para que las autoridades médicas y judiciales atendieran su caso, habló ayer con EL ANCASTI desde la habitación de la clínica privada en donde permaneció hasta el momento. Aún con las heridas expuestas de la quebradura de 2 costillas y 5 vértebras lumbares, que le produjo el padre de sus hijos, Roger Almendra, la docente manifestó su aprendizaje y pidió para que las leyes vigentes se cumplan y nadie más deba pasar el calvario que ella sufrió. "Como docente tengo que mostrar a mis alumnos y al resto de la sociedad que lo que me pasó no es normal”, aseguró.

Indignándose aún con el recuerdo del "abandono” que sufrió por parte de los médicos de Fiambalá y Tinogasta, Carrizo contó detalles que no se conocieron en su momento y aclaró otros que fueron mal comunicados. Así, contó que desde el 27 de julio a la noche, un día domingo, hasta el viernes de la misma semana en que Beatriz Barrionuevo, entonces directora del área de la Casa de la Mujer de Desarrollo Social, la fue a buscar y la trajo a la ciudad para que pudiera ser atendida, estuvo en su cama sin poder moverse y tomando solo "Diclofenac” que le daban sus amigas para calmar un poco los horribles dolores que sufría por las quebraduras.

Carrizo contó que debió realizar una denuncia más, aparte de la de violencia de género en Fiscalía General, en donde denunció a los médicos de ambos hospitales por revictimizarla y abandonarla a su suerte. Como ejemplo, relató que Almendra, tras golpearla al punto de que no podía moverse, también abusó de ella, pero los médicos se negaron primero y luego, tras su reclamo mediático, la revisaron hasta dos profesionales distintos para corroborar las lesiones internas.

Asimismo, mostró su molestia porque su caso en Fiambalá fue politizado, cuando todos sabemos que es una sociedad violenta. Así, contó que sus alumnos de la escuela donde ella es maestra la llamaron por teléfono y le confesaron que sus madres también sufrían lo mismo deseando que no les pasara lo mismo. "Ahora como docente tengo que mostrar a mis alumnos y al resto de la sociedad que lo que me pasó no es normal”, dijo evidenciando la naturalización de la violencia de género en su localidad. "También quiero que se sepa que esto no le pasa solo a los pobres, sino que todos los estamentos sociales lo viven”, aseguró mostrando su vocación y compromiso.

Carrizo fue dada de alta ayer en horas de la tarde. No obstante, aún debe guardar reposo y medicarse para evitar los dolores. No tiene miedo. Y dijo que solo quiere poder estar con sus hijos.
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