Lorena Carrizo, la mujer que fue brutalmente golpeada en la madrugada del pasado lunes por su pareja, pidió encarecidamente que el tema no sea politizado, que la justicia se encargue del caso y que se le brinde contención psicológica para poder superar la situación porque se encuentra desbordada. "No me puedo mover, ni siquiera puedo ponerme las medias, no puedo atender a mis hijos, me duele absolutamente todo el cuerpo, casi me mata", dijo en declaraciones exclusivas a El Ancasti.
El agresor, que recuperó la libertad tras algunas horas de detención, es el padre de dos nenes menores y su pareja desde hace 8 años, aunque convivían desde hace 4 meses. La mujer explicó que anteriormente habían existido algunas agresiones menores, pero no al extremo de lo que le ocurrió en la madrugada del lunes cuando cerca de las 2 "llegó en estado de ebriedad con un amigo y se enfureció porque les pedí que se retiraran de la casa porque tenía que comenzar a trabajar, ya que comenzaban las clases y me pegó de una manera terrible. En estos momentos estoy sufriendo muchísimo dolor, pero quiero aclarar que éste es un problema de violencia familiar y nada tiene que ver la política, que solo tiende a desviar la atención de todo lo que he sufrido", dijo la mujer que se desempeña como docente en la ciudad de Fiambalá.
"He recibido patadas en el piso, dos veces me desmayé y el continuaba pateándome, y cuando me desperté sentía un enorme dolor. Él pesa 110 kilos y mide casi dos metros, yo mido 1,59 metros y dice supuestamente que lo agredí, es inconcebible, y si lo hice fue en defensa propia”, dijo. Carrizo dijo estar muy molesta porque su pareja hizo declaraciones en radios de Palo Blanco y Fiambalá donde minimizó la agresión cuando esperaba al menos una disculpa pública y haber aceptado el error que cometió.
"Decidí mostrar las fotos del estado en el que me encuentro para demostrar la veracidad de mis dichos y a la vez pedir que se haga justicia. No me gustaría que ninguna otra mujer pase el calvario que pasé yo, donde parecía que mi vida terminaba en ese momento delante de mis hijos. No me hago la víctima, fui víctima de los golpes, la fuerza física, maltrato psicológico y lo peor que una mujer puede pasar. Pero lo que más me duele es que mis hijos tengan que presenciar todo esto”, dijo Carrizo.