viernes 19 de junio de 2026
Comenzó el juicio por el femicidio de keyla

“Hernández es peligroso para terceros y depredador”

También se explicó que por su estructura de personalidad “carece de sentido cualquier tratamiento curativo”. Podría declarar el acusado.

Por Redacción El Ancasti
Los jueces de la Cámara en lo Criminal de Segunda Nominación comenzaron a juzgar ayer a Manuel Argentino Hernández (Manolo), el femicida confeso por el crimen de Keila Luján Reinoso, la niña de 13 años que fue hallada muerta y violada a 20 kilómetros de la ciudad de Fiambalá, en Tinogasta, a finales de diciembre de 2013. Se leyeron los informes psiquiátricos y psicológicos del imputado, y también su declaración y la de la madre de la víctima, quien lo habría sindicado apelando a su instinto maternal. Hoy continuará el debate.

Durante el debate Hernández se mantuvo tranquilo, casi relajado,  mientras se leía su confesión. Según había explicado en la etapa de instrucción, durante la mañana de 13 de diciembre del citado año él habría encontrado a la niña (a quien conocía porque vivía en diagonal a su casa del barrio Entre Ríos de Fiambalá) detrás de su camioneta, que estaba estacionada en la puerta de su casa. Sin tapujos, relató cómo la habría tratado de "puta”, bajo la amenaza de que no sería "de nadie más”, y luego ahorcado a la criatura "hasta que golpeó con el cabezal de la cama y no se movió más”. Se asustó, dijo. Tras esto, la envolvió en una sábana, la cargó en su camioneta y la tiró bajo una alcantarilla que atraviesa ruta nacional 60, el mismo lugar donde luego fue encontrada por unos obreros, tres días después.

Esa confesión, en donde sumó que estaba enamorado de la niña, fue ampliada brevemente días después. Hernández decía esta vez que tenía sueños aterradores de piedras gigantes que lo aplastaban y ríos crecidos que lo llevaban sin posibilidad de zafarse, que no lo dejaban dormir y pedía que lo "traten”. "Mi madre me quiso matar”, habría agregado también, pero no ya como parte del sueño.

La declaración de la madre de Keila también se leyó. La mujer admitió que durante las primeras horas que buscaban a su hija, a quien había enviado a la carnicería, no dudó de "Manolo”. No obstante, la actitud mostrada por el hombre, y lo que denominó como "instinto de madre”, la llevaron a sindicarlo ante la policía. "Investiguenló”, les habría dicho. 
Los informes psiquiátricos y psicológicos practicados a Hernández también fueron escuchados por el acusado de manera natural. No pareció inmutarse cuando se explicaron las características de lo que las profesionales definieron como "personalidad esquizoide y psicópata”. "Impulsos hostiles, libidinosos y perversos. Dificultad para controlar la agresividad. Peligroso para terceros”, señala uno de los informes que es ampliado luego.

El documento marca que Hernández "sabe que su comportamiento fue impulsivo y depredador”. "Los psicópatas tiene características de egocentrismo, agresividad, un sentido de autoelevación (sentirse más que los otros), no sienten remordimiento, carecen de síntomas afectivos y realizan los actos en forma consciente”, señala. Luego resalta que tiene un alto grado peligrosidad y que carece de sustento todo tratamiento curativo. "No se puede resocializar a un psicópata” cuando en su trastorno no se ve afectada su inteligencia sino solo su afectividad.

El informe fue escuchado atentamente por los jueces, quienes decidieron luego pasar a un cuarto intermedio para hoy a las 9.30. Se estima que Hernández querría volcar oralmente su declaración frente al Tribunal, y aceptar que se le realicen preguntas.
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