Patricia Cocha, la mujer de 49 años, oriunda de Tinogasta, que fue rescatada de una casa en La Rioja en donde se hallaba cautiva desde hace 43 años ya se encuentra junto a sus hermanas y medias hermanas en su pueblo natal. Una media hermana dialogó con El Ancasti y contó sobre el cautiverio vivido por su hermana.
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“Ella dice que ahora se da cuenta que había otra forma de vivir"
Margarita Cocha (59) es media hermana de Patricia y en su relato confirmó que su hermana ahora se encuentra en esta ciudad, contenida y tranquila. "Ella ahora se da cuenta que había otra forma de vivir", destacó Margarita.
Si bien señaló que su hermana siente miedo entiende que "es normal para cualquier persona que vivió amenazada".
La mujer señaló que cuando su hermana tenía 6 años la familia acusada la llevó consigo desde la casa de sus padres en la localidad de Copacabana para acompañar a una hija que tenían y desde entonces fue destinada no solo al cautiverio, sino al trabajo de servidumbre, sin derechos y con maltrato permanente.
"Ahora ella me cuenta todo lo que estuvo pasando, nosotros no sabíamos nada. Desde que a ella la llevaron nunca más supimos de su vida, pero nunca nos imaginamos lo que estaba pasando”, relató Margarita.
"Fue hasta que hace un tiempo nos alertó una hermana de la misma mujer que la llevó para criarla de apellido Canachi. Ella nos dijo lo que estaba viviendo Patricia, que era sometida a malos tratos. Además son ellos mismos los que realizaron la denuncia cuando le quemaron la cara con una plancha", puntualizó.
La mujer contó que en la familia aún viven sus padres y que en total son 14 hermanos, dos mayores, que son solo hermanas de madre y 12 hermanos bajo matrimonio. Señaló que ninguno nunca la volvió a ver desde aquel día en que la llevó aquella familia. Ahora, con su regreso a Tinogasta, se volvieron a encontrar después de más de 4 décadas.Calvario
La mujer relató el calvario que llevaba su hermana viviendo en esa familia. "Ella estuvo encerrada, no se le permitía el contacto con nadie, tenía a su cargo toda la tarea de la casa y no sabía lo que era dormir bien porque se acostaba cerca de las 2 y se levantaba a las 6 de la mañana porque eso le habían enseñado, que las sirvientas se levantan más temprano que los patrones” detalló Margarita.
Asimismo comentó que Patricia le contó que "nunca se le pagó un sueldo y por todo su servicio solo le daban el plato de comida, si es que lo podía comer tranquila porque sufría malos tratos. El último hecho de violencia fue cuando le quemaron la cara con la plancha porque no había planchado bien. En ese momento es cuando un hombre de la misma familia puso la denuncia y se la rescató sin nada, apenas con lo puesto", contó Margarita a El Ancasti.
La mujer tuvo una hija en su cautiverio
Según comentó la hermana de Patricia, ésta tuvo una hija mientras se encontraba cautiva en la vivienda. Lo extraño es que al nacer la criatura fue anotada con el apellido de la familia que la sometía.
"Patricia tuvo, a lo largo de su vida en cautiverio, una hija que ahora tiene más de 20 años y aunque internamente la hija la reconoce como su madre, ella fue inscripta con el apellido de la familia que se apropió de ella y de su vida. Los patrones la reconocieron con su apellido. Ella tiene libertad, está estudiando pero tenemos entendido que tampoco nunca hizo nada por defenderla a la madre" puntualizó Margarita Cocha.
Finalmente señaló que su hermana presenta hoy algunos problemas de úlceras de várices y algunas secuelas de golpes en la cabeza. "Era víctima de reiterados golpes, era un calvario. Hoy está con nosotros, estará muy bien", concluyó.