Las menores, quienes al momento de los hechos tenían 8 y 10
años, son hermanas y fueron abusadas en reiteradas oportunidades. Según
trascendió en el debate que se realizó en la Cámara en lo Criminal de Tercera
Nominación, las jóvenes eran sometidas cuando llegaban hasta la casa de Ocampo,
enviadas por sus padres, para recibir comida.
Aparentemente, al abusador, quién era vecino de sus
víctimas, les prometía a ellas y a sus padres brindarles alimentos ya que
vivían en condiciones de extrema pobreza en un domicilio ubicado en la zona sur
de la ciudad. Cuando las jóvenes llegaban al domicilio, él perpetraba el hecho
de abuso y las obligaba a ver videos pornográficos. Luego les daba una ración
de comida y las enviaba a su casa.
Por el hecho se juzgó a los padres, ya que se consideró que
ellos conocían lo sucedido y fueron acusados del delito de "participantes
primarios”, pero los jueces los absolvieron de los cargos. Además de las niñas abusadas, los padres tienen a su cargo otros doce hijos.