La semana pasada los jueces de la cámara en lo Criminal de Tercera Nominación dieron a conocer los fundamentos de la sentencia que condenó a la pena de 16 años de prisión a un sujeto de apellido Ortiz, acusado de abusar sexualmente de su hijastra de 11 años y dejarla embarazada. El condenado, quien se encontraba en libertad al momento del juicio, habría intentado evadir la acción de la justicia en 6 oportunidades tomando pastillas. Los hechos se registraron en 2011 y según se pudo saber, la madre de la menor tenía conocimiento de lo que sucedía pero concluyó denunciando cuando su hija ya tenía 5 meses de embarazo.
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Para los jueces, el acusado actuó como "depredador"
Durante los argumentos, los jueces explicaron que el sujeto, quien era un ex policía y también catequista en la localidad ambateña donde se registraron los hechos, actuó como un "depredador”. "En lo que respecta a la calidad de los motivos que lo determinaron a delinquir, se debe señalar que existe una calidad depredadora, ya que busca a víctimas débiles que no tienen defensa”, explican los jueces. Asimismo, destacan que era el padre de crianza de la menor, quien lo llamaba "papá”, y que él debería haber sido garante de la protección de la nena.
De la lectura de los hechos se desprende que el sujeto, ejerciendo su poder sobre la menor, a quien no le permitía salir, ni ponerse ropa a su gusto, entre otras imposiciones, era temido también porque "sabía utilizar armas de fuego", ya que había sido policía en la provincia de Córdoba y además guardia de seguridad en Catamarca.
El sujeto la habría amenazado desde antes de abusar carnalmente de ella diciéndole que él "la haría mujer", pese a que tenía escasos 10 años. También le advertía que si ella contaba lo que sucedía la echaría de la vivienda.
La menor le había comentado lo sucedido a su madre. Ésta la habría escuchado y luego mantenido una charla con el acusado dentro del dormitorio de ambos. Posteriormente, y enojado, su padrastro habría salido ofuscado y le dijo que se vaya. Cuando ella estaba tomando sus cosas, la madre se habría puesto a llorar y le dijo que se quede que quien se iría era su pareja. No obstante esto nunca pasó.
Meses después, la madre le habría preguntado si su pareja le seguía haciendo "cosas" y ella le dijo que sí, pero ella no habría hecho nada al respecto.
Fue la tía de la menor quien al llegar un día hasta el domicilio y ver cómo había crecido su cuerpo, la llevó al médico y corroboró que la niña tenía un embarazo de 5 meses de gestación. Así, se la habría llevado a vivir consigo y contado lo sucedido a la madre. Recién entonces la mujer habría reaccionado y denunciado al sujeto.
Los exámenes de ADN practicados a la criatura que nació fueron positivos. Se desconoce si la menor volvió a vivir con su madre, aunque se supo que el condenado sí dejó la vivienda tras la denuncia.La pericias señalaron que era un hombre "muy controlador", entre otras cosas.