Durante la mañana de ayer en la Cámara Penal Nº 3 comenzó a debatirse un hecho que conmovió a la sociedad catamarqueña el año pasado. Dos criaturas de 8 y 10 años habrían sido abusadas por su vecino, cuando los padres las enviaban para pedirle comida debido a la extrema pobreza en la que vivían. La denuncia fue radicada por una de las hermanas cuando supo que su hermanita menor, quien actualmente tiene 15 años, habría sido ultrajada también por el sujeto, de apellido Ocampo, quien habría cometido los aberrantes hechos con el consentimiento de los padres de las nenas. Ocampo, quien está acusado de dos hechos de abuso sexual agravado y corrupción de menores, no quiso declarar ante los jueces. Tampoco lo hicieron los padres de las víctimas, quienes están imputados por los mismos hechos que su vecino pero como partícipes primarios.




