La casa del hincha catamarqueño” es un comercio que está ubicado sobre Peatonal Rivadavia casi esquina Avenida Güemes hace más de 10 años. Ayer, en horas de la madrugada, fue blanco de delincuentes, quienes tras hacer un boquete en la chapa del portón de seguridad se llevaron 200 mil pesos en mercadería y 2.000 pesos en efectivo.
Alberto Ovanto, dueño del local, aseguró que es la tercera vez que le roban este año y reclamó porque la policía judicial "no quiso tomar huellas ni llevarse una media con sangre que dejaron los ladrones”.
En diálogo con El Ancasti Ovanto contó que cuando fue a abrir su negocio ayer por la mañana se enteró de que había sido saqueado por delincuentes.
"Ingresaron por ese boquete que abrieron en la chapa y se cortaron cuando entraron”, contó el comerciante mientras mostraba un agujero irregular en la chapa que no supera los 40 cm2. Los delincuentes, ya en el interior abrieron otro portón contiguo por el que se llevaron la mercadería. "Se llevaron más de 200 camisetas de todos los clubes; Villa Cubas, Barcelona, Boca Juniors y también una caja con más de 200 gorras. Además se metieron y tiraron la caja registradora de la que sacaron 2.000 pesos en efectivo que había dejado mi señora”, contó.
Los delincuentes, según estimó Ovanto, habrían demorado más de 30 minutos para cortar la chapa e ingresar y al menos media hora más para "levantar” el otro portón y sacar las camisetas y cajas por ahí. "También deben haber tenido un vehículo, porque eso no se lo pueden llevar caminando”, aseguró molesto.
"La policía me dijo que esta zona le toca recorrerla a la comisaría Primera, pero parece que no anduvieron, estuvieron con las elecciones o liberaron el lugar. Como es la tercera vez que me roban, ya estoy preocupado y anoche –por el domingo- me di una vuelta como a la 1 de la mañana y estaba todo bien”, relató.
Bronca
Ovanto quiso reclamar principalmente por el trabajo que realizó la policía judicial. "Vinieron dos chicos esta mañana, uno sacó unas fotos y el otro me decía, mientras yo le decía que tomen las huellas ya que se notaba que habían tocado todo además de manchar con sangre el piso, la escalera y la caja, pero ellos insistían en que nada servía para tomar huellas. Yo les dije que lo hagan, pero parece que no tenían ganas de trabajar porque ni siquiera se llevaron una media manchada con sangre que dejaron los ladrones”, opinó.
"Quiero que me devuelvan las cosas. Las otras veces no recuperaron nada y ahora parece que tampoco lo harán. ¿No pueden tomar rastros de la sangre? No entiendo cómo trabajan”, se quejó.