Crece la tendencia de vecinos del Valle Central, que acusan a una familia por los reiterados robos y amenazas en su vecindario, y por lo insostenible de la situación, piden por distintos medios que los integrantes del grupo familiar se vaya de la zona.
El Ancasti vino cronicando estos casos, uno de los cuales nació hace un par de semanas con el caso de una vecina que denunció a sus vecinos de robarle 12 veces en 16 meses, y el último generó que la damnificada movilizara al barrio para realizar la junta de firmas.
A este caso, se sumó el pedido de los vecinos del barrio San Ramón, publicado en la jornada de ayer, quienes reclaman por la misma problemática.
Aval
En la jornada de ayer, en horas de la tarde, los vecinos del barrio Virgen Niña se dirigieron a la Unidad Judicial Nº 2, para solicitar un aval a su pedido de poner fuera del barrio a una familia acusada de los constantes robos, que comenzaron hace dos años.
Desde ese momento, los damnificados comenzaron a expresar su molestia a la policía, que según ellos jamás tomó medidas con los apuntados.
En este sentido, los vecinos realizaron una junta de firmas, impulsada desde el centro vecinal del barrio, ubicado en inmediaciones al Cementerio Municipal, previa consulta en la que las familias se expresaron de acuerdo con la solicitud.
En ese primer momento, los vecinos rubricaron con su firma el pedido, que despertó la ira de la familia apuntada y acrecentó los roces durante el día a día en el barrio.
La bronca de los vecinos estalló cuando, además de tener que padecer los ilícitos en sus domicilios, los denunciados comenzaron a actuar con violencia contra ellos.
En este contexto, los vecinos debieron soportar agresiones, en ocasiones motivadas por las represalias de la familia acusada, al anoticiarse de las denuncias en su contra tras los ilícitos.
Amenazas verbales, pedradas a domicilios y hasta peleas fueron y son la tensión que existe en el barrio, más precisamente en las cuadras que forman parte de la continuación de la calle Vicario Segura, detrás del Cementerio Municipal hacia el sur.
En diálogo con El Ancasti, Ana Patricia Gómez expresó que las amenazas de la familia, que vive hace seis años en el barrio, también llegaron a motivar que algunos vecinos hasta desistieran en su apoyo a la movida, que no obstante, se mantiene en pie y ayer tomó un nuevo impulso.
"Los empleados de la Unidad Judicial se solidarizaron con nosotros para darle el aval y el curso legal a nuestro pedido de pedir que esta familia quedé fuera del barrio. Tenemos que ir a Mediación Vecinal para darle también otro respaldo a la nota", comentó.
San Ramón
Este barrio se encuentra ubicado en la zona sur y está limitado al norte con avenida Sánchez Oviedo y al oeste con la avenida Misiones. Un grupo de vecinos, que pidieron que se resguarden sus identidades por temor a represalias, se hizo presente en El Ancasti para reclamar por viejos conflictos que tienen con una familia que vive en calle Andrés de la Vega y Castro.
Robos, amenazas, agresiones con piedras, entre otros hechos fueron denunciados oportunamente en la Policía Judicial.
"Mi madre vive hace 40 años ahí pero hoy me veo obligada a mudarla. Vamos a alquilar la casa", señaló uno de los damnificados.
El antecedente de "Los Bazanillos"
Pobladores de la localidad de La Falda de San Antonio, Fray Mamerto Esquiú, notoriamente molestos y cansados de los robos de "Los Bazanillos", la familia a la que acusan de cometer varios robos en la localidad en la que viven, comenzaron a reunirse con el objetivo de lograr echar del sector a la familia.
Los habitantes faldeños indicaron en aquel momento, además, que las autoridades policiales estaban al tanto de todo, pero que más no podían hacer debido a los escasos recursos de móviles y personal con los que contaban y aún cuentan.
La familia conocida como "Los Bazanillos” se trasladó a fines de 2013 a La Falda tras ser desalojada de una vivienda que usurpaba en la localidad de San Antonio.
Se trata de la misma familia a la que acusaron durante todo el verano, por los hechos delictivos, los vecinos de la localidad de El Hueco, quienes comenzaron a reunirse con autoridades judiciales, policiales en reiteradas oportunidades, en reclamo de mayor seguridad.