El martes, cientos de contenedores esperaban ser cargados en los buques para iniciar su viaje a Europa. El inspector de Aduana lo vio: alguien había violado los precintos de un contenedor lleno de granos que estaba a punto de iniciar su recorrido hacia España. El funcionario dio la alarma y el contenedor sospechoso fue pasado por los escaners, aunque poco antes ya había cumplido con este control. La nueva revisión detectó unos bultos extraños. Entonces se descubrió que, luego del primer escaneo, alguien había metido en el contenedor cuatro mochilas repletas de droga. En total se decomisaron 54 kilos de cocaína.



