Cuatro sujetos, dos de ellos armados, encañonaron y amenazaron al sereno del conocido restorán "Rincón de Lucho", para huir con la suma de $1.500, que era el dinero que se encontraba en la caja registradora.
El ilícito se registró alrededor de la 2.30 en el local de comidas ubicado sobre avenida Presidente Castillo. En ese momento, el sitio estaba bajo la custodia de Carlos Fabián Robledo. Según lo manifestado por otros trabajadores del restorán quienes dialogaron con El Ancasti, los malvivientes ingresaron por un lateral tras romper un ventanal. El ruido provocado habría sorprendido a Robledo, quien salió al cruce de los sospechosos.
Siempre de acuerdo con el relato de los empleados del local, dos de los delincuentes extrajeron un arma de fuego y amedrentaron al sereno, al que le taparon la cara con una prenda de vestir.
"Buscaban plata", expresó uno de los empleados. Es que los delincuentes únicamente se llevaron $1.500 que estaban en la caja registradora. "Había LCDs y equipos de sonido y otros elementos caros, a los que no tocaron", aseveraron. El local había abierto sus puertas por última vez el domingo al mediodía.
Los maleantes, antes de emprender la huida, destrozaron las cámaras de seguridad que había en el interior del restorán para no dejar registro de su tarea furtiva.
Al cabo de unos minutos, Robledo logró comunicarse por teléfono con el Comando Radioeléctrico de la policía para ponerlos en conocimiento del ilícito.
Un móvil policial de la comisaría Tercera se trasladó hasta el "Rincón de Lucho", en donde los uniformados se entrevistaron con el sereno, quien les brindó datos de los asaltantes.
Personal de la División Criminalística se hizo presente en el escenario del robo para hacer el correspondiente levantamiento de huellas.
Nervioso
Pese al estado de shock que presentaba Robledo, el sereno no había sido agredido físicamente por los delincuentes.
Según trascendió de fuentes consultadas, era la primera vez que se perpetraba un robo en ese lugar. No obstante, trascendió que meses atrás "Lucho" González, propietario, había sido víctima de la inseguridad en su domicilio.