7 de noviembre de 2014 - 18:17
La mujer, la tarde del 5 de noviembre, se retiró de su vivienda para participar de una fiesta religiosa, dejando la jaula en el patio de su domicilio.
La mujer, la tarde del 5 de noviembre, se retiró de su vivienda para participar de una fiesta religiosa, dejando la jaula en el patio de su domicilio.
Esta tarde, al retirarse de su casa, vio a tres muchachos que fumaban e ingerían bebidas alcohólicas. Al regresar, por la noche notó la ausencia de sus catas.
Al día siguiente, la mujer salió a recorrer el barrio y escuchó el cantar de las aves en un domicilio de una vecina, de apellido Noriega.
Por este motivo, ingresó a la vivienda y le exigió a la mujer que le entregara sus catas.
La historia tuvo un feliz final, ya que Robert recuperó sus aves.