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JUICIO CONTRA JAVIER OCAMPO

Sacerdote brindó apoyo espiritual al joven presuntamente abusado por Ocampo

6 de noviembre de 2014 - 19:12 Por Redacción El Ancasti
Según informaron fuentes judiciales a elancasti.com.ar, el acompañamiento del sacerdote fue fundamental para que la victima ratificara ayer, ante la Cámara Penal Nº 2, las aberrantes prácticas sexuales a las que presuntamente fue sometido por el gurú Javier Ocampo, conocido como Maestro Amor.

Luego de finalizada la segunda audiencia del juicio contra Ocampo por el delito "abuso sexual y corrupción de menores”, hechos que se habrían producidos entre los años 2002 a 2003, elancasti.com.ar pudo conocer que la víctima se valió del apoyo espiritual y psicológico de un sacerdote que lo acompañó a dar nuevamente su desgarrador testimonio sobre la terrible experiencia durante su estadía en la comunidad Meditazen de Miraflores.

Trascendió que el religioso custodió celosamente a la víctima para evitar que sufriera algún tipo de tormento psicológico o mediático por lo que se vivía a las afueras del tribunal. Según contaron fuentes policiales, antes de que joven se presentara ante el Tribunal, el sacerdote le manifestó: "Tú tienes que estar tranquilo y así surge la verdad absoluta para que la Justicia llegue”.

El cura caminó por el espacio de dos horas por el balcón de la Cámara Penal Nº 2 hasta que el joven finalmente salió de brindar su testimonio y se estrecharon en un abrazo. "Vos ya has cumplido, ahora es el momento de la Justicia”, le expresó. 

De acuerdo a las mismas fuentes, el primer ultraje habría ocurrido entre el 11 y el 12 de octubre de 2002, cuando el Maestro Amor, valiéndose o simulando tener poderes celestiales, se habría aprovechado de la inmadurez sexual del denunciante (tenía tan sólo 14 años). "Tú debes confiar en el Maestro”, le habría manifestado Javier Ocampo para llevarlo a una propiedad ubicada en el barrio de La Tablado donde lo habría inducido a practicarle sexo oral.

Un segundo hecho similar habría sucedido en marzo de 2003, en el camping de Concepción. Mientras que el 11 de diciembre de ese mismo año, cuando la víctima tenía 15 años, lo habría accedido carnalmente. 

Los fundamentos de la acusación 

Javier Ocampo "facilitó la corrupción con actos de perversión moral en contra del menor a través de prácticas viciosas y aberrantes de claro contenido sexual consistentes en hacerle ver una película erótica a un niño (...) desviando el normal desarrollo sexual del menor con dichas prácticas”, explica el texto de las pericias psiquiátricas de la que se valió el Ministerio Público Fiscal.

La Fiscalía "encuentra la perversión en la ejecución de actos sexuales precoces, extemporáneos que complicaron la irrupción en la sexualidad del menor”, versa el expediente. En ese sentido, entienden que Ocampo "llevó a cabo las prácticas reprochadas con la intención de transmitir su degeneración a las víctima para seguir cometiendo con ella tales actos degenerados en el futuro, deformando así el sentido natural de la sexualidad de la víctima”.  Sustentan, asimismo, tal consideración en la "postura jurisprudencial que sostiene que la presente figura no requiere de un resultado material (efectiva corrupción de menores), sino que la conducta observada por el autor sea idónea para promoverla o facilitarla. Así es como el presente hecho resultó un acto preparatorio de los abusos sexuales”. 

También los fiscales se refieren que "en diferentes pasajes de autos en la etapa de investigación y así como en bibliografías y elementos de pruebas en calidad de secuestro, ilustran sobre  la ascendiente que posee en la voluntad de los miembros de la comunidad que el imputado preside en razón de argumentos vinculados con creencias impartidas (ser una reencarnación de Dios)”.

Además, el Ministerio Público Fiscal entendió que el daño ocasionado en las víctimas se pudo observar en los fuertes reproches a sus madres por participar del culto liderado por Javier Ocampo y que no se dieran cuenta de los abusos a los que eran sometidos por parte del gurú.

"A su tiempo, las pericias psicológicas sobre las víctimas desestima patologías mentales y refieren a la presencia indicadores de las violencias en cuestión, como conductas autodestructivas, convulsivas (peleas, mecanismos defensivos de de negación), refieren a que las victimas de dichas agresiones que se dan en ámbitos o estructuras de confianza (como Meditazen) genera en ellas estados de confusión, culpa, vergüenza y miedos, que les impide develar la realidad de los acontecido que luego de atravesarlos y dada una circunstancia concreta que le permite romper con esta experiencias traumáticas y se inicia el duelo por la confianza violada”. 

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