La hoja de coca contiene cocaína, está dispuesta en grupos de siete aproximadamente en cada tallo. Su sabor es amargo, produciendo en la lengua una ligera sensación de embotamiento o anestesia local. En su forma natural, se utiliza para soportar los inconvenientes de las grandes altitudes, el hambre y las fatigas.
Para la elaboración y consumo de la cocaína se conocen diferentes métodos y preparaciones: pasta base de cocaína (diferente de la "pasta de coca", en venta libre y legal en todo el mundo), hidrocloruro de cocaína y alcaloide de cocaína; cada uno presenta diferentes niveles de potencia e intoxicación, debido a los variados niveles de pureza.
La base de cocaína o pasta base es más barata y fácil de producir que el polvo de cocaína, lo que en consecuencia disminuiría los riesgos financieros asociados con el tráfico. Según información vertida por agencias de noticias nacionales, es posible que los traficantes estén buscando crear un nuevo mercado, vendiendo la base para ser fumada como una droga de bajo costo –en Latinoamérica, esta forma de consumo se ha convertido en una fuente importante de ingresos- pero se conoce que en este estado la sustancia causa daños irreparables.