Conmovió a la opinión pública en la década del ‘80. Tres personas fueron condenadas en 1988 a quince años de prisión por aquel violento asalto.
A mediados de agosto de 1987 la opinión pública local se vio sacudida por la noticia del homicidio del comerciante Reymundo Frías, en el marco de un violento asalto a mano armada que tuvo como víctimas, además del nombrado, a su esposa, Fanny Díaz Dián, y al empleado Oscar Hugo Vera.
Por aquel hecho, ocurrido el 15 de agosto en horas de la noche en el local comercial ubicado en avenida Alem 690, fueron condenados en junio del año siguiente Ángel Edgardo Guerrero, Sergio Manuel Gómez y Laurentín Montes, éste último autor de los disparos que acabaron con la vida de Frías.
Según la descripción que entonces hizo la justicia del hecho, cuando el comerciante estaba por cerrar la distribuidora de su propiedad, se hicieron presentes los acusados con armas de fuego en sus manos, con el claro objetivo de perpetrar un atraco.
Tras amenazar de muerte a Frías, a su esposa y al empleado Vera, golpearon y encerraron a los dos últimos en un baño, mientras que a punta de pistola obligaron al comerciante a entregarles el dinero que había en esos momentos en una caja de seguridad.
En esa instancia, Frías habría identificado a Montes, que sin dudar efectuó tres disparos con su arma. Dos de ellos impactaron en las paredes, mientras que el tercero hirió de muerte al comerciante, que murió al cabo de algunos minutos por una hemorragia interna.
Con el dinero en su poder, los ladrones se dieron a la fuga en una camioneta del propio Frías, aunque al cabo de algunos días de investigación policial los tres fueron detenidos.Juicio y condena
El caso fue investigado por el entonces juez de instrucción Luis Armando Gandini, quien inicialmente acusó a Montes, Guerrero y Gómez de homicidio agravado, un delito que se castiga con prisión o reclusión perpetua.
Sin embargo, durante el juicio oral y público desarrollado en la Cámara Penal N° 2 en junio de 1988, la acusación varió a la de homicidio en ocasión de robo, cuya pena es sensiblemente menor. Los tres acusados fueron finalmente condenados por los jueces César Ernesto Oviedo, Pedro Víctor Cúneo y Jorge Antonio Juri a cumplir quince años de prisión.
La causa Frías se transformaría durante varios años en un caso emblemático, en el que se cuestionó la investigación policial al asegurarse que los rostros de los imputados habían sido exhibidos previamente mediante fotografías a los dos únicos testigos del hecho, Fanny Díaz Dián y Oscar Hugo Vera.
Precisamente esa fue la prueba fundamental de la que se valieron los jueces para condenar a los imputados. Tanto Díaz Dián como Vera identificaron a los supuestos autores en rueda de reconocimiento de personas.
Sin embargo, para condenar a Montes, Guerrero y Gómez el tribunal también tuvo en cuenta las contradicciones de algunos testigos e indicios de mala justificación por parte de los acusados.