viernes 17 de abril de 2026

El número de reincidentes en delitos es considerable

Lesiones leves, hurtos y robos son el tipo de delitos en los que se presenta en mayor número la reincidencia. La mayoría tiene entre 20 y 30 años de edad.

Solamente el 28,5 % de los casos de Probation y de liberados condicionales incurrieron nuevamente en el delito según los datos estadísticos proporcionados por el departamento de Patronato de Liberados, área dependiente de la Dirección de Derechos Humanos de la Subsecretaría de Asuntos Institucionales del Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia.

Según las cifras estadísticas parciales que se manejan en el período julio 2007 y lo que va del 2008, el Patronato de Liberados trabaja con 285 personas, de ellos comprende a 157 personas que se allanaron a la probation o suspensión de juicio a prueba, de los cuales 6 (9,42%) reincidieron en algún ilícito. Entre los delitos que mayormente se cometen dentro de esta población dominan las lesiones leves (36,8%), seguidas de los hurtos (11,3%).

Por su parte, la cifra de la población de liberados condicionales trepa a los 128, de los que 4 han reincidido. En total, el ilícito que se da con mayor frecuencia es el robo, con un 25,2%, mientras que en segundo lugar figura el homicidio, con un 13 %.

El área cuenta en su plantel estable con Mónica Silva de Salinas, quien es Jefa a cargo del Patronato de Liberados y Silvina Maza, integrante del equipo técnico, quienes del 1 al 5 de cada mes reciben la visita de los condenados los que deben cumplir con el Patronato, además de llevar a cabo las tareas comunitarias.

Una de las tareas del Patronato de Liberados es la de controlar a los probados y liberados condicionales en su reinserción laboral, ya que es uno de los requisitos que deben cumplir éstos en un plazo determinado. Este detalle no es menor, ya que, según comentan Silva de Salinas y Maza, cuando van en busca de un trabajo y presentan el certificado de antecedentes se les complica, las puertas se les cierran, sobre todo a los más jóvenes. En esos casos, optan, generalmente, por un trabajo independiente, ya sea albañilería, mecánica automotor, etc. Algunos, lamentablemente, ven como salida el camino de la delincuencia nuevamente.

En lo referente a la distribución por edad de la población de probados y liberados, la franja que comprende a los hombres de 21 a 30 años son los que mayormente cometen algún otro ilícito, en un porcentaje que oscila entre el 60 y el 65%. Cumplimiento

Entre un 5 y 10% son los que no cumplen con las presentaciones en el Patronato de Liberados, indicó Silvina Maza. Junto a las citas mensuales en el departamento, el cumplimento de las tareas comunitarias es otra de las obligaciones que deben llevar adelante los condenados. A modo de ejemplo, Maza comentó que hace cuatro años aproximadamente hubo un caso de una persona que no cumplía trabajo comunitario, tras lo cual se dejó sin efecto el tiempo que vino acá y tuvo que comenzar de cero la condena, yendo también a cumplir con su trabajo.

Ese punto es el que más les cuesta a los sentenciados, coinciden las integrantes del equipo técnico.

La labor que deberán cumplir se especifica al momento de dar lectura la sentencia cuando finaliza el juicio, y siempre se tiene en cuenta un oficio que el condenado ya desempeñe previamente.

Así surgen casos emblemáticos y hasta curiosos por los lugares y las tareas que debían llevar a cabo.

Juan José Pinta fue condenado el año pasado en el Juzgado Correccional Nº 1 por hurto. La defensa solicitó la libertad condicional, tras lo cual tuvo que cumplir funciones en el taller de Vialidad provincial. Sin embargo, Pinta se presentó un solo día a trabajar. Notificado por Vialidad, el juez Marcelo Forner mandó a detener al hombre quien en junio pasado fue encontrado y actualmente se encuentra purgando la condena restante en el Servicio Penitenciario.

Otro caso particular fue el sucedido hace unos años en la parroquia San Isidro Labrador, en donde un cura párroco no aceptó que tres hermanos condenados cumplieran tareas comunitarias allí.

Tiempo atrás también, una persona de apellido Ormaechea que se desempeñaba como pai umbanda y que había sido sentenciada por lesiones leves, no tuvo mejor idea que solicitar trabajar en el Cementerio Municipal, pedido que le fue finalmente denegado.
En domicilio Existen dos casos de prisión domiciliaria, ambos por problemas de salud, no por la edad como habitualmente sucede, comentó la jefa a cargo del departamento. Los dos asistidos están condenados por abusos sexuales y regularmente son visitados en los domicilios donde fijaron residencia.
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