| El represor está imputado en más de 600 causas En nueve días el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército deberá enfrentar, junto a Antonio Bussi, el segundo juicio oral en su contra. Deberá responder por el secuestro, tortura y desaparición del senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse, hecho ocurrido en 1976. El inicio del debate está previsto para el 5 de agosto próximo. Bussi y Menéndez están imputados sólo en Tucumán en unas 600 causas. El primero ocupó entre 1976 y 1977 la jefatura de la Quinta Brigada de Infantería, que dependía del Tercer Cuerpo de Ejército, entonces al mando de Menéndez. El traslado de éste a Tucumán se producirá en los próximos días y sería alojado, como ocurrió en otras oportunidades que tuvo que viajar requerido por la justicia de la vecina provincia, en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga. En su periplo para responder por distintas causas penales abiertas por delitos de lesa humanidad que se cometieron en dependencias bajo su mando se incluye Catamarca, donde se lo vincula como principal responsable en la cadena de autoridad en los secuestros y asesinatos de los hermanos Griselda y Francisco Ponce, y del sobrino de éstos, Julio Genaro Burgos. En un reciente fallo, la Cámara Federal de Tucumán consideró que debía imputarse a Menéndez en las causas abiertas por la desaparición forzosa de Yolanda Borda, secuestrada en su casa paterna de Belén, del ingeniero Roberto Horacio Bugatti y de Luis Oscar Gerván, conocido como Cura Gaucho. Todos ellos fueron vistos por testigos en centros clandestinos de Tucumán. En todos los casos los querellantes particulares, representados por el abogado Guillermo Díaz Martínez -interviene a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación- se solicitó la declaración de imputado de Menéndez, una medida que 31 años después de los hechos investigados parece estar más cerca que nunca. Cárcel comúnMenéndez y el resto de los condenados fueron alojados en el complejo penitenciario Bouwer, en la provincia de Córdoba. Desde el 25 de julio pasado el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército es un preso más y como tal fue despojado de su cinto, corbatas y cualquier elemento que pudiera servirle para ahorcarse. Tras la primera noche, como el resto de los internos, fue despertado a las 6.45 y desayunó una tira de pan con mate cocido. La noche anterior, luego de recibir las condenas, cenaron puchero chico, una ración de sopa de verduras con pequeños pedazos de carne. Es casi un hecho que los defensores de Menéndez solicitarán la prisión domiciliaria, que la ley prevé para aquellos presos que tienen más de 70 años. Por ahora, el ex represor continúa sus días en la penitenciaría y se apresta a viajar a provincias del noroeste, donde le quedan cuentas por saldar con la Justicia. |