A pesar de permanecer más de dos años detenidos jamás declaró en la causa. Las pericias de los teléfonos no arrojarían resultados concluyentes.
El ex policía Manuel Páez decidió no responder por el momento sobre la grave imputación que pesa en su contra, la del homicidio agravado de la adolescente Rocío Débora Ubilla (15). Luego de ser intimado por el presidente del tribunal de la Cámara Penal N° 2, Fernando Esteban, el imputado optó por abstenerse de declarar, aunque aclaró que dicha postura la mantendría por el momento.
Ayer esa fue la novedad principal del juicio que se sigue por el asesinato de Rocío, ocurrido el 24 de octubre de 2006 en la zona sur de la ciudad, ya que los seis testigos que habían sido convocados para ayer, varios de ellos clave en el proceso, fueron diferidos para el viernes 14 de noviembre, cuando se retome nuevamente el debate.
En la víspera también se informó a las partes que intervienen en el proceso que el tribunal contaba con las conclusiones de las pericias efectuadas sobre los teléfonos celulares secuestrados en el marco de la causa, aunque en lugar de echar luz sobre lo ocurrido sembraron un cono de sombras. Es que se estableció que no pudieron llevarse a cabo todos los puntos de pericia y tampoco determinar con exactitud desde qué punto habló Páez por su teléfono móvil el día del hecho de sangre. Por caso, los peritos sostuvieron que la antena que tomó las llamadas de Páez el 24 de octubre de 2006 tiene una celda de cobertura que abarca puntos tan disímiles como la casa del imputado, el cementerio municipal o el área industrial de El Pantanillo.
Tras las lecturas de las conclusiones, el juez Esteban intimó al acusado, es decir que le leyó el hecho por el que está sospechado. Según la requisitoria de elevación a juicio, Páez asesinó a Rocío en un descampado de la zona sur de la ciudad, luego de intentar abusar sexualmente de ella y agredirla con un golpe de puño. Para ultimarla utilizó un elemento corto punzante que no pudo ser hallado por los investigadores.
El juicio contra Páez continuará el próximo viernes con la declaración de seis testigos. Dos de ellos, considerados clave en el proceso, no habían podido ser ubicados ayer, por lo que las partes pidieron que se extremen los medios para citarlos nuevamente.