jueves 9 de abril de 2026

A un año del asesinato, gana la impunidad

El actor y profesor de teatro fue asesinado en un parque público un sábado a la noche. La policía se enteró del caso por un llamado anónimo. Se tomó más de un centenar de testimonios, pero ninguno condujo a la verdad.

Esta noche a las 21.15 se cumplirá exactamente un año desde que se produjo el brutal asesinato de un joven y talentoso actor y profesor de teatro, Claudio Soto Aguirre, quien murió luego de recibir más de media docena de puñaladas. En los doce meses transcurridos, una vez más la impunidad pudo más que la verdad y el homicida sigue libre, amparado bajo un silencio tan cómplice como voluntario.

La incertidumbre sobre lo ocurrido la noche del 3 de noviembre del año pasado signó al caso desde el primer momento. Fue anónima la llamada que alertó a la policía sobre la presencia de un cuerpo, aparentemente sin vida, tirado en un camino de tierra que corre de norte a sur detrás del Circuito de la Vida del Parque Adán Quiroga.

Los uniformados confirmaron la presencia del cuerpo alrededor de las 22 de ese día y posteriormente los forenses determinaron que el deceso se había producido 45 minutos antes. Aunque era de noche y en el lugar la iluminación era muy escasa, por la fecha y la hora en la que se produjo el brutal homicidio resultó al menos poco creíble que nadie haya visto nada sospechoso.

La principal hipótesis que siguen los investigadores es la del crimen pasional: se cree que el joven mantuvo un encuentro íntimo en el lugar con otra persona y que ésta o un tercero lo mató.

Entre otras circunstancias, lo que sustenta esa teoría es el hecho de que al joven no le faltaban sus pertenencias, por lo que se descartó de plano la posibilidad de un homicidio en ocasión de robo. Además, la cantidad de heridas en su cuerpo da cuenta de que hubo saña en su contra. Presentaba heridas en el tórax, en abdomen, en una de las rodillas, en una de las manos, en la nuca, en la espalda y detrás de una oreja. En esa línea, su condición de homosexual es un elemento que los investigadores tuvieron especialmente en cuenta a la hora de orientar las pesquisas.

Por ello, la fiscal Cabanillas tomó más de un centenar declaraciones testimoniales en las semanas posteriores al hecho. La mayor parte de los testigos fueron travestis y otras personas que solían ejercer la prostitución en las inmediaciones del lugar del crimen. Pero no se logró obtener de los testigos datos certeros que pudieran conducir al esclarecimiento del hecho.

Aunque de las pesquisas realizadas surge que la mayoría de ellos estuvieron en un lugar próximo a la zona del crimen, al momento de declarar todos fueron reticentes a decir la verdad.Datos aislados

Ninguna persona fue imputada por el crimen del actor. Días después del hecho, en un rastrillaje realizado en el parque se encontró un cuchillo que fue sometido a pericias, pero al poco tiempo se descartó cualquier relación con el hecho.

Durante los primeros días del año, los investigadores alentaron algunas esperanzas de esclarecer el crimen cuando a través de un llamado anónimo se dio la localización donde supuestamente el homicida había arrojado el arma utilizada para acabar con la vida de Soto.

En la llamada se sostenía que el autor del crimen residía en las proximidades y debido a que algunos datos eran coincidentes, la información pareció veraz y se dispuso la medida del rastrillaje.

Unas sesenta personas de la comisaría Novena, de la Guardia de Infantería, del Grupo Kuntur, de la Dirección de Investigaciones, de la Sección Canes y de otras dependencias policiales participaron del rastrillaje que se extendió en un radio aproximado de quince mil metros cuadrados en la zona sur de la ciudad.

Media docena de cuchillos fueron secuestrados y luego peritados en un laboratorio especializado de Córdoba para determinar si presentaban rastros de sangre humana y, en cuyo caso, determinar si ésta era coincidente con el patrón genético de Claudio Soto, la víctima. Pero el resultado fue negativo y la pista que se seguía se desvaneció rápidamente, y la causa sigue inmersa en un laberinto de impunidad, silencio y complicidad, junto a tantos otros casos que figuran entre las cuentas pendientes de la Justicia local.
Claudio Soto Aguirre era un talentoso actor y director de teatro y contaba con una importante trayectoria en el ambiente. Además de ser docente en la Escuela Provincial de Teatro Oscar Ponferrada, ejercía en el Colegio del Carmen y San José, en la Escuela Jorge Newbery y en la Escuela Vocacional. En su condición de teatrero, Soto se inició como actor para luego devenir en director.

Fue integrante de la Comedia Municipal y otros grupos independientes. En 2003 creó el grupo Egocentric US con el que generó un importante espacio de creación teatral en el medio, a tal punto que con las obras La casa de Bernarda Alba, Tartufo y Madama Butterfly el grupo representó a Catamarca en las tres últimas ediciones de la Fiesta Nacional del Teatro.

Hoy a las 19.30, la comunidad educativa de la Escuela Provincial de Teatro realizará una misa en su memoria en la Iglesia del Corazón de María, en calle República, frente a la Legislatura Provincial.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar