viernes 17 de abril de 2026

Desvirtúan la versión del auto

Una de las hipótesis de investigación que se siguieron luego del hallazgo del crimen de Rocío Ubilla -posteriormente descartada- se ventiló nuevamente ayer en la audiencia del juicio en contra del ex policía Manuel Páez como supuesto autor del crimen. Los dos vecinos que introdujeron esa versión declararon ayer, pero cayeron en contradicciones e incongruencias ante el tribunal.

Fueron Carlos Alberto Coria (30), un artesano conocido como el santiagueño por su origen, y Nélida del Valle Nieto. El primero contó que la mañana del 24 de octubre de 2006 -fecha del homicidio- se levantó temprano y salió a la puerta a reparar una puerta de la verja. Dijo que eran entre las 8.20 y las 8.30 cuando vio a Rocío que volvía desde el almacén que está al frente de su casa y que se le acercó un auto con vidrios polarizados de tres puertas. Que dos sujetos bajaron, uno de ellos de 19 ó 20 años, y que hablaron un momento y que luego Rocío subió con ellos en el vehículo y salieron hacia el sur. Detalló que pudo ver un momento en el que uno de los hombres trató de impedir que ingresara a su casa, que el otro lo miró intensamente y que ello le produjo temor. Según Coria, toda esa secuencia duró 15 minutos más o menos.

Además, a preguntas del defensor de Páez, Coria se quebró en llanto y contó que fue apremiado cuando le tomaron declaración, que lo golpearon y que el mismo fiscal Héctor Maidana lo amenazó. Pero cuando le pidieron que describiera al fiscal, dio datos absolutamente opuestos.

Durante el interrogatorio, Coria comenzó a contradecirse. Una de esas contradicciones fue en cuanto al motivo que lo llevaban a asegurar que ese episodio ocurrió el día del crimen de la adolescente, antes había dicho que tenía un crédito que se le vencía y ayer que era porque familiares lo iban a visitar y quería arreglar su casa. Y se quedó sin palabras cuando le pidieron que explicara cómo hizo para realizar la tarea que estaba llevando a cabo al mismo tiempo que miraba lo que ocurría con Rocío.

La otra testigo que habló al respecto fue Nélida del Valle Nieto, quien introdujo otras contradicciones con respecto a lo que vio Coria. La primera contradicción fue que, según la mujer, eso ocurrió un jueves y no un martes, es decir cuando la adolescente ya había fallecido. Y fue insistentemente interrogada sobre el día, y mantuvo siempre que había ocurrido un jueves. La mujer describió un auto de 4 puertas, que la joven que subió llevaba pantalón azul -Rocío vestía un pantalón gris cuando murió- y otros detalles más que llevan a pensar que esta vecina vio a otra persona. La mujer también dijo que recordaba la patente -terminaba en 44- porque solía mirar números para jugar a la quiniela, pero cuando le preguntaron por otros números que recordara, no pudo responder. Relaciones

El abogado de Páez, Juan Carlos Augusto Véliz, demostró un particular interés en la relación que supuestamente había mantenido Rocío Ubilla con el esposo de su madrina Liliana Sana, Daniel Machado. Dos testigos declararon ayer y fueron interrogados por el defensor sobre cómo era esa relación y las reacciones que hubo cuando ésta salió a la luz.

Una de esas testigos, María Verónica Silva, una compañera del colegio, dijo que tuvo conocimiento de esa relación de boca de la misma Rocío; y Sergio Aníbal Oyola, que conoció el tema porque vivía en la casa de Sana y trabajaba con ella.

La lista de testigos se completó con la declaración de un almacenero del barrio, que afirmó que la mañana en que desapareció la menor fue a comprar galletas y golosinas a su negocio. Declaró también una hermana de Páez, que dijo que ella lo llamó a las 10 de la mañana ese día y que el imputado regresaba del centro. También tres compañeras de trabajo de la esposa del acusado.

La última testigo fue Elba Sosa de Nieva, quien aseguró que el día del hecho, Páez y un hermano estuvieron realizando un trabajo de albañilería en su casa entre las 13 y las 18 aproximadamente.
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