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Los testigos ratificaron que vieron a Páez con la víctima

Seis testigos declararon ayer. Tres de ellos dijeron que lo vieron hablando con Rocío la mañana que desapareció. Y dos lo vieron irse con él en su motocicleta. Rechazaron solicitudes de la defensa.
15 de noviembre de 2008 - 00:00
Otra jornada con saldo negativo vivió ayer el ex policía Manuel Oscar Páez (33) en el juicio que se le sigue como supuesto autor del crimen de la adolescente Rocío Ubilla (15), ocurrido en octubre de 2006. Ya que de los seis primeros testigos que comparecieron ante el tribunal, tres confirmaron que lo vieron hablando con la víctima, y de ellos, dos afirmaron también que la vieron subida a su motocicleta el día que fue asesinada en un descampado de la zona sur de la ciudad.

Tal como estaba previsto, el primer testimonio que recibió el tribunal fue el de la madre de la víctima, Ivana Ubilla, quien relató pormenorizadamente cómo vivió la semana desde que su hija desapareció, hasta que fue encontrada sin vida el lunes 30 de octubre. Sin reprimir el llanto ante el dolor de revivir la trágica historia, la mujer contó cómo se desarrolló la búsqueda desesperada de su hija, la falta de colaboración de la policía y cómo tras recibir distintas hipótesis de su paradero, terminó enterándose casi por casualidad de que la última persona con la que había estado su hija era el imputado Manuel Páez.

Ivana recordó que el domingo previo al hallazgo de su hija fue a hablar con Páez, ya que otra vecina le había dicho que él la podía haber visto. Y que en ese diálogo, el imputado le dijo que la había visto golpeando la puerta de su casa, pero que otro vecino le había comentado que la vio subiendo a un auto. Con ese dato fue a la Brigada de Investigaciones y allí se encontró con el remisero Cipriano Sánchez, con quien comentó lo hablado con Páez y éste desmintió esa versión.

El del remisero fue el segundo testimonio que se ventiló ayer, y ratificó totalmente sus dichos. Contó cómo fueron los viajes que realizó esa mañana, y que fue él quien llevó a Rocío al colegio, por lo que luego le sorprendió verla poco tiempo después en su barrio, y en compañía de Páez. Luego se determinó que ese día se había suspendido la actividad en el Colegio Nacional por desinfección y que la víctima regresó en colectivo.

Paso por paso explicó cómo hizo distintos viajes y que regresó hacia la casa de una vecina que vive al frente de la víctima, quien le había encargado que le comprara bandejas plásticas para su negocio. Cuando llegaba de hacer ese trámite fue que se cruzó con Rocío y Páez, y que les tocó bocina y los saludó.

Otro dato significativo que aportó Sánchez fue que cuando se enteró de que la menor había desaparecido, fue a encarar al sospechoso y le preguntó ¿adónde la dejaste a la chica?, y que primero no le respondió y luego con una seña sobre sus labios, Páez le dijo de eso no se habla, no nos metamos en líos.

Las otras vecinas que vieron a Páez y a Rocío juntos esa mañana fueron Luisa Rial y su sobrina, Antonia Martorelli. La primera es la vecina que le había encargado las bandejas a Sánchez, y detalló que ese día salió de su casa a la vereda, y vio a Rocío golpeando la puerta de su casa y hablando, de vereda a vereda, con el imputado. Su sobrina añadió que momentos después salió ella también a la vereda a buscar a su hija pequeña, y observó que Rocío Subía con Páez en la motocicleta, y que esa escena fue observada también por otra vecina, Norma Morales de Castillo, conocida como Coca (ver falso testimonio).

Finalmente, declaró el joven Juan Pablo Flores Díaz, quien iba al mismo colegio que Rocío, y vivía a pocas cuadras. Él confirmó que la vio en la puerta del establecimiento, y luego en la parada de colectivos donde la vio abordar un 103 B, con destino a su casa. Rechazos

Al abrirse la audiencia, la defensa realizó un planteo para pedir informes a las empresas de telefonía celular, porque supuestamente constaba en el expediente que se había concretado ese pedido. Y además que se oralizaran las pericias que se llevaron a cabo en la investigación. También pidió careos entre distintos testigos, pero finalmente el tribunal rechazó estas solicitudes, excepto el de la lectura de los informes periciales, que se harán en la próxima audiencia.

Falso testimonio

Una declaración que llamó la atención ayer fue la de la testigo Norma Morales de Castillo, quien tiene un almacén a la par de la casa de Páez, y que contrariamente a la versión de otros dos testigos, negó haber visto juntos a la víctima y al imputado. Sólo afirmó que vio a la menor golpeando en la puerta de su casa, pero nada más.

Sin embargo, luego incurrió en algunas contradicciones que fueron advertidas por el tribunal y que derivaron en un pedido del querellante particular, Luciano Rojas, para que se la impute por el delito de falso testimonio. El defensor de Páez solicitó que previamente a resolverlo, se realice un careo entre esa mujer y la testigo Martorelli.

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